11-03-2020
Un nuevo aniversario del recital en el predio La Colmena que marcó la historia de la ciudad. Hubo dos muertos y heridos en medio de un mar de personas. El juicio todavía no tiene fecha de inicio.
Ya pasaron tres años desde que el Indio Solari se presentó en un show por última vez. Fue en el predio La Colmena de Olavarría el 11 de marzo de 2017. Allí fallecieron dos personas, Javier León (42) y Juan Francisco Bulacio (36), quienes murieron por asfixia. Apretados en una multitud que superaba lo permitido en el lugar: se estima que esa noche había allí más de 200 mil personas, aunque la habilitación era para unas 155.000.
Con el ex frontman de Los Redonditos de Ricota liberado de culpa y cargo por lo que ocurrió y todavía sin fecha de inicio de juicio, los únicos imputados son los productores del show, los hermanos Marcos y Matías Peuscovich y también Gustavo Zurita, otra persona vinculada a la organización del recital.
Los tres acusados por el delito de homicidio culposo y lesiones culposas que prevé una pena de hasta cinco años de prisión y una mínima de un año, lo que transforma el delito en excarcelable.
![]()
Un cordobés que estuvo en el recital escribió en su perfil de Facebook cómo vio morir a una persona en medio del pogo. Sin saberlo, lo que relató y su descripción de lo que vivió fue clave para la investigación, ya que se transformaría luego en un testigo fundamental de la muerte de Juan Francisco.
En su declaración judicial, Matías L. narró lo que sus ojos incrédulos registraban:
“El predio fue una trampa mortal. Había mucha gente, era incontenible. A tres metros veo que una persona tiembla y se desvanece. Intento levantarlo porque lo pisaban como un trapo, pero fue imposible. Intentamos entre varios pero no podíamos, la avalancha de la gente era mayor a nuestra voluntad. Te daba miedo. Empecé a gritar, intentar llamar la atención de la gente de seguridad. Muchas personas se caían todo el tiempo. El Indio vio lo que pasaba, y si no lo vio él tendría que haberlo visto los músicos. Podrían haber sido muchas más las muertes”.
Un mes más tarde en el predio todavía quedaban paquetes de cigarrillos, tapitas y miles de latas, envases de vino en cartón, botellas de vidrio enteras y destruidas. Gomitas de pelo, breteles de corpiño, mochilas, gorros, muchas zapatillas (todas de un solo pie y diferentes), anteojos de sol, crema para las manos, preservativos usados, un cepillo de dientes violeta, una toalla. Billeteras, monederos, documentos, varias SUBE, tarjetas de crédito, un paraguas, paquetes de pañuelos descartables, encendedores y entradas para el recital sin cortar.
Una alfombra de objetos perdidos. Símbolos del desastre.
Fuente: Clarín