12-04-2020
Una radiografía de la demanda de la población carenciada, que se triplicó en la ciudad por la cuarentena. Datos de Red Solidaria, Cáritas Monte Viggiano y el Municipio.
Las necesidades que existen en una parte de la población no son algo nuevo, pero se multiplicaron en el país y también en Olavarría durante el aislamiento obligatorio, que se va a prolongar, por lo menos, hasta fin de abril.
Como lo hizo con los sectores productivos, Verte buscó datos en instituciones representativas para cruzarlos con los que provienen del Municipio frente a la emergencia social. Por un lado, la cuarentena demuestra que la solidaridad olavarriense es extraordinaria, y por otro la realidad golpea: la demanda de asistencia se triplicó.
De acuerdo a información oficial, a las 2500 familias que eran asistidas habitualmente ahora se sumaron otras 3000 como consecuencia de la cuarentena obligatoria, todas con necesidades básicas insatisfechas.
Y el número se eleva hasta 8000. Porque a las 5500 mencionadas hay que sumarle también las 2500 familias que recibieron los bolsones del Servicio Alimentario Escolar (SAE), al no poder concurrir sus hijos a la escuela. En estos días los proveedores deberán informar las nuevas cantidades.
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Para recibir ayuda tienen prioridad las personas que no poseen un trabajo formal, concretamente “las que más necesitan”. Desarrollo social dispuso siete líneas telefónicas para que la gente se comunique (ver cuadro de modalidad de atención).
Los que dan una mano
En la emergencia social, la tarea que encabeza el Municipio la complementan instituciones siempre activas a la hora de brindar ayuda.
En diálogo con Verte, Ramón Leguizamón, coordinador local de Red Solidaria, contó cómo es el trabajo que realizan en estos días desde la ONG para que la asistencia llegue a las familias que más necesitan.
“Desde Red solidaria estamos trabajando desde el principio de la cuarentena, en forma parcial. No estamos abriendo nuestra oficina hace casi un mes, pero sí estamos trabajando en conjunto con instituciones, con la gente de Juntemos las manos, con Cáritas, con Viento de Frente (la unión de cartoneros) y la gente que estamos asistiendo nosotros más las familias que se agregaron en estos días, que son muchas, gente con muy pocos recursos” relató Leguizamón.
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Hay mucha gente en Olavarría que está donando ropa, alimentos, y a medida que van llegando la entidad los va repartiendo a las familias que tienen carencias.
“No podemos tener abierto. Nos enteramos que mucha gente está viniendo a nuestra oficina, pero es muy complicado estar trabajando con mucha cantidad de personas. Tratamos de que la gente se quede en su casa y nosotros, también en conjunto con el Municipio, pasamos direcciones y damos una mano para evaluar quiénes son los más necesitados, los casos más urgentes” indicó.
Por último, el referente local de Red Solidaria consideró que la situación “es algo impresionante, nunca había pasado y nos toca a todos, esperamos poder salir adelante. El coronavirus no se diferencia del que tiene o el que no tiene, tenemos que estar todos juntos, unidos, ayudándonos uno al otro que así vamos a poder salir, con egoísmo no vamos a llegar nunca” afirmó.
Para Fray Pablo Bajuk, párroco de la iglesia Monte Viggiano y director de la filial de Cáritas que funciona en esa parroquia, se están haciendo los esfuerzos posibles para afrontar este momento.
Desde la institución, contó que “hemos estado acompañando a otras instituciones como Red Solidaria y el Movimiento de Trabajadores Excluidos. A partir de un subsidio que llegó pudimos armar cien bolsas de alimentos para apalear esta situación de crisis que estamos viviendo todos”.
Si bien la sede de Cáritas está cerrada en este momento, “desde Desarrollo Social salieron al encuentro de todas las personas a las cuales también nosotros asistimos” destacó.
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Pero el sacerdote sabe que “evidentemente no se puede llegar bien con todos porque la necesidad es mayor, hay personas que viven al día con changas y trabajos que hacen cotidianamente y debido a la cuarentena esto se ha visto imposibilitado, por lo tanto dada la demanda que también ha llegado a la Iglesia para pedir el alimento, es que desde este lugar, en el templo, facilitamos el armado de las bolsas de alimentos y así poder distribuirlas. La gente no las vino a buscar acá sino que se les ha llevado las bolsas a sus hogares para evitar la circulación” explicó.
El Fray valoró que hay una intensa tarea y por otra parte admitió “sabemos que esto no lo resuelve, es apenas un paliativo, algo para poder acercar en esta situación que lamentablemente va a seguir creciendo, dado que la cuarentena también se prolonga”.
Finalmente dijo que las instituciones “estamos acompañando a todas estas necesidades desde nuestro lugar, sin entorpecer el trabajo que hace el Municipio desde la acción social”. Y por último pidió “en algún momento poder también encontrarnos, poder dialogar con el Municipio para saber de qué manera seguir acompañando, respondiendo a esta necesidad”.