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21-04-2021

Comedores y merenderos en la línea de batalla

Referentes de cinco espacios comunitarios de Olavarría explican cómo subsisten entregando mercadería y viandas a cientos de personas desocupadas antes y durante la pandemia.

 

Verte dialogó con referentes de los comedores y merenderos Rincón de Luz, Pocho Lepratti, Arcoiris, Provincia Argentina y Villa Mailín. Los interrogantes son cómo sobrellevan el incremento de casos por COVID-19, la desocupación y el hambre en Olavarría.

 

Algunos de estos espacios surgieron como necesidad ante la pandemia y otros, ya desde antes, como una forma de mitigar la desigualdad económica y social a la que Olavarría no escapa.No hay cifras oficiales que reflejen puntualmente la pobreza en este distrito, pero las estimaciones nacionales hablan de un 42% de la población debajo de la línea de la pobreza.

 

Al consultar a los distintos representantes surgen las preguntas: ¿Cómo proveen de alimento a tantas familias? La respuesta es unánime en todos los casos “a la gente, solo la ayuda la gente”, las donaciones de la ciudadanía son fundamentales, ya que no hay presencia municipal.

 

Comedor Rincón de Luz

Hilda De los Santos es la encargada del comedor ubicado en Celestino Muñoz 1200, desde hace treinta años. Abre sus puertas desde las 9 a 20. Una vez por semana, Hilda junta todas las donaciones y hace la entrega de bolsones.

Son 142 los niños y niñas que asistían al comedor, pero a causa de la pandemia, Hilda se vio obligada a idear una nueva forma de entregarles alimento. Actualmente hay 30 mujeres que vienen a buscar las bolsas y las reparten a otras familias del barrio. De esta manera, no hay aglomeración de gente en el comedor.

“No hay ayuda por parte del gobierno. Ojalá se acerque alguno para decirles las cosas como son y que vean que realmente hay necesidad. Que no solamente es por la pandemia.”

 

 

Comedor Pocho Lepratti

Renzo Toranza es voluntario en el comedor Pocho Lepratti que funciona los lunes, miércoles y viernes en la Sociedad Fomento del Barrio Provincias Unidas, en Azopardo y Santa Cruz.

Allí, la dinámica para entregar alimento tuvo sus cambios a raíz del brote de contagios por COVID-19. Optaron por recibir tupper previamente a cocinar los platos del día, de esta manera anticipan la cantidad de comensales que lo van a recibir.

Con la entrega de tuppers buscan que las familias puedan comer juntas en sus casas, porque siempre es mayoritaria la presencia de los más pequeños y no de los adultos que muchas veces se quedan sin comer. “Por esta razón siempre promovimos que no se pierda el momento de la comida en familia”, explica Toranza.

Renzo cuenta que pese a ser declarados como “actividad esencial” jamás recibieron ayuda del Estado Nacional, Provincial o Municipal y el año pasado debieron cerrar una semana por falta de mercadería.

 

Merendero Arcoiris

Santiago Girou, voluntario del merendero, explica que el proyecto comenzó en el año 2020, coincidente con la pandemia. En abril comenzaron a llevar alimentos a las casas de adultos mayores y a hogares de ancianos.

La sede principal está en el Barrio CECO 1, casa 587. “Arrancamos en el Barrio 104, pusimos un merendero y va la gente a retirar. También hay otro en Villa Mi Serranía donde hay mucha necesidad”, explica Santiago.

Además, tomaron la iniciativa de anotar a vecinos de los barrios donde se encuentran los merenderos para que puedan aplicarse la vacuna contra el Covid-19. Llegaron a 500 anotados.

 


Comedor Provincia Argentina

Susana Olguín cocina para 35 personas en el comedor Provincia Argentina de Santa Cruz 3883. Cuenta que no hay más gente anotada porque la mercadería no alcanzaría.

“Las donaciones de verduras y carne son esenciales para continuar cocinando” explica y agrega que las organizaciones Casa Popular Valeria y MP América se ocupan de proveer
los insumos.

 

 

Comedor Villa Mailín

Natalia Padin, junto a un grupo de voluntarios, se encargan de cocinar los sábados y domingos entre 120 y 130 viandas para vecinos del barrio y de otros lugares cercanos como Barrio Evita y Scac. El único requisito es que todos aquellos que quieran buscar su vianda, avisen antes del mediodía.

Cuando no alcanzan las donaciones, el grupo que integra el comedor, aporta de su propio bolsillo para completar las raciones de comida.

Cada uno de los y las referentes de dichas instituciones apelan a la solidaridad de la comunidad para ayudar a más familias. Papas, huevo, pollo, carne, leche, azúcar y verduras son los insumos más necesitados para seguir cocinando. Además, se solicitan barbijos y alcohol.
 

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