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04-03-2022

Monitoreo del arroyo: ¿cómo trabaja el Observatorio de Agua?

La iniciativa, desarrollada por la Facultad de Ingeniería de la UNICEN junto a la Municipalidad de Olavarría, controla la calidad del agua en la cuenca del arroyo Tapalqué.

 

Por Carolina Cura*

 

El arroyo Tapalqué es la postal de la ciudad por excelencia. Protagonista de paseos, encuentros y deportes al aire libre de los olavarrienses. En los últimos tiempos, la calidad de sus aguas se ha convertido en un tema de preocupación, promoviendo diversas acciones de monitoreo y control.


Una de ellas es la que lleva adelante el Observatorio de agua de Olavarría, un proyecto que reúne a la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (FIO-UNCPBA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA Olavarría), y a las municipalidades de Olavarría y Tapalqué, que desde enero del 2017 verifica la calidad de las aguas subterráneas y superficiales que forman parte de la cuenca del arroyo Tapalqué.


“El objetivo del Observatorio es tener un conocimiento de toda la cuenca, aguas subterráneas y superficiales, pero la mayor urgencia está en determinar la calidad del agua para uso recreativo con contacto directo”, explica Viviana Colasurdo, profesora, investigadora de la FIO e integrante del Observatorio. Para ello, los investigadores toman muestras de agua en distintos puntos del arroyo, y en ellas evalúan una serie de parámetros fisicoquímicos y bacteriológicos.


“Lo que nosotros hacemos en la FIO es un análisis fisicoquímico de componentes mayoritarios: calcio, magnesio, sodio, potasio, cloruro, fluoruro, sulfato, carbonato, bicarbonato, nitratos, nitritos y amonio. En las últimas determinaciones hicimos arsénico, pero no hacemos pesticidas ni componentes orgánicos, ya que para eso se necesita presupuesto y personal abocado a eso”, comenta Colasurdo, quien también es Especialista en Enseñanza de las Ciencias Experimentales y trabaja en análisis de aguas desde el año 1993.


Por otro lado, en el laboratorio de Bromatología de la Municipalidad se realiza el estudio bacteriológico, que consiste en la cuantificación de bacterias coliformes fecales y, entre ellas, la determinación de la presencia o ausencia de Escherichia coli. Estos microorganismos están presentes en el intestino de los animales de sangre caliente. Su presencia en el agua es un fuerte indicador de contaminación fecal, cuyas principales causas son los derrames de aguas residuales sin tratamiento y la infiltración de heces de ganado en campos abiertos.

 

 

En sus comienzos, el análisis se realizaba cuatro veces al año, en coincidencia con las distintas estaciones del año, en diez puntos de muestreo: cinco en Olavarría y cinco en Tapalqué. “En estos últimos años, debido a la pandemia y cuestiones de logística disminuyó el número de muestreos”, comenta Colasurdo.


Actualmente, el análisis fisicoquímico se realiza dos veces al año. “Vimos que el comportamiento fisicoquímico es muy estable, entonces nos abocamos a hacer más intensamente las determinaciones bacteriológicas”, explica la especialista. La mayor variabilidad se encuentra en épocas de lluvia o de mucha sequía. “Cuando llueve mucho es notable la dilución de los parámetros fisicoquímicos y, por otro lado, se carga de bacterias.


El agua corre por el campo y arrastra un mayor contenido de bacterias. En épocas de mucha sequía, el arroyo se concentra y los parámetros fisicoquímicos están más elevados”.
Algunos parámetros también se ven afectados por la temperatura, como es el caso del pH, que indica el grado de acidez del agua. Cuando hace frío, se disuelve más dióxido de carbono, el agua se torna más ácida y el pH baja. Por el contrario, en los días de altas temperaturas, el pH aumenta.


Las determinaciones bacteriológicas no se realizan en una muestra aislada, sino que se informa el promedio de mediciones realizadas durante cinco semanas consecutivas. “El análisis microbiológico es muy variable, a veces supera los límites establecidos y otras no”, explica la investigadora y agrega: “En Argentina no existen niveles guía para aguas de uso recreativo, nos basamos en los que proponen organismos internacionales como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos y organismos de Canadá, Brasil y la Unión Europea. Tomamos como referencia un valor medio de 1000 unidades de coliformes fecales cada 100 mililitros de agua”.


El último informe del Observatorio, que detalla los análisis realizados durante los años 2018 y 2019, reveló un recuento de coliformes fecales superior al límite establecido, y la presencia de Escherichia coli en algunos muestreos.

Este hallazgo reafirmó la prohibición municipal de bañarse en el arroyo, vigente por decreto desde el año 2012, que considera a sus aguas como no aptas para uso recreativo con contacto directo. “Los límites son niveles guía, no dicen si se debe prohibir el uso. Esa es una decisión de la gestión municipal”, comenta la investigadora.


En las próximas semanas estará disponible un nuevo informe del observatorio, con mediciones realizadas durante los años 2020 y 2021, que incorpora la determinación de bacterias del género Streptococcus.

 

Colasurdo señala que existe una relación entre el contenido de coliformes y de estreptococos en el agua que ayudaría a determinar el origen humano o animal de la contaminación por bacterias fecales. Esta investigación corresponde a un tema de beca de la FIO y fue realizada en los puntos de mayor uso recreativo: Club Estudiantes y Circunvalación Sur.


Determinar la contaminación de los cursos de agua es un tema complejo, en el que influyen factores ambientales, geográficos y humanos, además de la selección de los parámetros a analizar. “Es muy difícil catalogar al arroyo, existe mucha variabilidad. Cada evaluación es una foto del momento”, sostiene la investigadora.

 

 

*Carolina Cura es Doctora en Bioquímica, docente de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires y periodista científica. Fue Consultora en el área de Biología Molecular en el Instituto Nacional de Parasitología “Dr. Mario Fatala Chaben” y coordinadora del Programa de Transferencia de técnicas moleculares para el diagnóstico de Chagas congénito a la Red Nacional de Laboratorios.


 

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