21-06-2023
Vicky Gómez, una olavarriense de 18 años, forma parte del elenco del Circo Servian. “A mi familia siempre le decía que me gustaba un montón el circo y sabía que éste era maravilloso” contó.
Pasan los años, cambian las modas, se perfeccionan las leyes y el ser humano a veces da señales de su racionalidad, por ejemplo con iniciativas como las que terminaron por hacer desaparecer los animales salvajes de los espectáculos circenses.
El circo igual trasciende a todo ello y sigue teniendo ese encanto, ese halo de magia que viene desde tiempos inmemoriales.
El primer circo llegó a estas tierras en 1819 con la presentación en Buenos Aires de la compañía inglesa de William & Mary Southby. Durante el mismo siglo, décadas más tarde, apareció el circo criollo de los Hermanos Podestá.
Actores célebres como Luis Sandrini, Pepe Biondi o el “Pato” Carret fueron de los tantos que trascendieron en la pantalla chica o en la grande y antes habían pisado las arenas circenses; los niños de los años ’70 vivían de fiesta permanente con los hermanos españoles Gaby, Fofó y Miliki, que quizás muy pocos sepan que eran de apellido Aragón.
Para siempre quedó la letra pegadiza de “Había una vez, un circo…”. El circo está destinado a la inmortalidad y a ese mundo mágico pertenece a la jovencita olavarriense Victoria Gómez, parte del elenco del Servian que lleva días de éxito rotundo en terrenos de la ex Escuela Industrial.
Dieciocho años tiene Vicki y está cumpliendo un sueño en el patio de su casa. “La mayor parte de mi vida me la pasé bailando; me encanta bailar, así que es un gusto estar acá. Estoy muy emocionada, muy contenta de tener esta oportunidad de ser parte del elenco de este circo” confesó antes de salir a escena para una de las funciones nocturnas de esta semana.
“Sold out” en inglés, “tutto esaurito” en italiano, “tudo lotado” en portugués o el “no hay más localidades”, un cartelito que apareció seguido en las boleterías del Servian durante el fin de semana extra large en Olavarría y en cualquier idioma que se exprese es sinónimo de éxito total.
“Siempre me gustó esto de la creatividad, toda esta magia que hay en el circo. Bailar es algo hermoso para mí; me encanta expresarme” confesó Vicky ya producida para salir a escena, mientras sus compañeras hacían retoques en el rostro frente al espejo del camarín de las mujeres del circo, ubicado detrás de la pista y atravesando el backstage, que en la jerga circense de llama “coreto”.
“Arranqué de chica haciendo gimnasia deportiva y últimamente pasé por ArteDanza, gracias a lo cual pude finalmente llegar a este lugar y desde ya le agradezco mucho. A mí me gusta mucho la parte del baile, la danza y cuando hacía gimnasia también ensayaba en mi casa un montón de coreos y bailaba” recordó.
Hace unas semanas, antes de irse a dormir, Vicky recibió un mensaje en su teléfono informándole de una audición para el Circo Servian.
“A mi familia siempre le decía que me gustaba un montón el circo y tenía conocimiento de que éste era hermoso, maravilloso. Cuando salió lo de la audición mi papá me dijo ‘andá, aprovechá, disfrutalo y no te pongas nerviosa’, porque sabe que puedo aprovechar y disfrutar, pero yo siempre tengo los nervios a full. Llegué y estaba nerviosísima” confesó.
En el circo a Vicky la recibió Alan, el coreógrafo y bailarín de la compañía: “Nos marcó una coreografía que nosotros teníamos que aprender. Después venían los directores a grabarla, la evaluaban y definían quiénes se quedaban. Yo por suerte estoy acá”.
![]()
A los nervios le sucedieron miles de hormigas caminando por su cuerpo. “Fue todo tan rápido que fue imposible no ponerme nerviosa, pero como ya tenía experiencia bailando frente al público eso me relajaba. Estoy emocionada, contenta y tengo acá a los chicos que me apoyan un montón, me resuelven cualquier duda, me guían y por suerte ha salido todo perfecto, todo muy bien” celebró.
La concentración en su coreo no le ha impedido disfrutar de las devoluciones que llegan desde las plateas azules del Circo Servian: “Los siento muy contentos, muy alegres. Escucho los aplausos del público, gritan, están muy emocionados y vimos cómo a medida que fueron pasando los días la concurrencia de público ha sido cada vez mayor” remarcó.
Ahora del lado de adentro, Vicky trató de descifrar el misterio de la magia circense: “Es lo que le dan las mismas personas lo que hace que se palpe esa magia del circo. Habla también mucho de la expresión corporal que hay que tener en cada show y transmitirle al público desde la pista toda esa magia”.
“Es maravilloso poder transmitir al público la felicidad y la alegría que uno siente por lo divino que es todo acá adentro” añadió.
Además, en su caso, entregarse al público sabiendo que entre la multitud están sus padres, sus amigos o sus compañeros de ArteDanza. “Me resulta hermoso poder mostrar lo que yo sé hacer y lo que también propone el circo a todos mis afectos y es muy lindo también poder estar representándolos” dijo.
Vicky participa en diferentes coreografías durante las dos horas que dura el espectáculo. “Una de las coreos, la de la apertura, es sobre guerras. De un lado están los buenos, del otro los malos y tratamos de representar la lucha entre el bien y el mal con un montón de magia, con personajes que toman distintos papeles”.
Sea de parte de los buenos o sea del lado de los malos, Vicky está adentro de su sueño.