10-03-2024
José Genco Ferreyra es parte de la Patrulla de Rescate de la base más austral de la Argentina. Entre otras tareas, se encarga del reconocimiento de los caminos y de la seguridad de los científicos.
Nació y creció en el barrio San Vicente. A los 18 años comenzó su carrera militar ingresando a la Unidad de Caballería de Tanques 2 (RCTAN2). El olavarriense José Genco Ferreyra, hoy de 36 años, dialogó con Verte sobre su vida y su trabajo en la base antártica Belgrano II, una estación científica permanente de la República Argentina instalada en la Antártida.
“Como soldado voluntario estuve cuatro años, luego decidí entrar a la escuela de Suboficiales en Campo de Mayo. Egresé como Cabo de Caballería y obtuve el primer puesto, lo cual me dio la posibilidad de elegir destino” comenzó a relatar Genco.
Luego de los primeros años, José contó que estuvo en el Regimiento de Montaña ubicado en San Martín de los Andes, Neuquén. Realizó varios cursos de capacitación en ese lugar y en Bariloche.
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“Luego de terminar el curso de Cazadores, me destinaron a San Salvador de Jujuy, donde estuve cinco años en la Compañía de Cazadores de Montaña. Luego tomé la decisión de hacer la nota para ir a la Antártida” recordó.
Ya en el año 2021, el olavarriense quedó preseleccionado para realizar el curso en el Comando Conjunto Antártico y luego invernó en la base antártica Orcadas, la más antigua del mundo que permanece activa desde 1904.
“Luego de eso volví a Campo de Mayo donde estuve seis meses y volví al Comando Ártico para integrar la dotación de la base Belgrano II, donde me encuentro actualmente” contó.
En esa línea, detalló que su función como parte de la Patrulla de Rescate es, en primera medida, estar a cargo del depósito de montaña donde se encuentra el material específico de escalada para roca, nieve y esquí. Asimismo se ocupa de enseñar al resto de la dotación la actividad andinística y nivelar los aprendizajes. Realiza el reconocimiento de caminos hacia los refugios y trabaja en conjunto con los científicos para garantizar su seguridad.
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“El agua que se consume en todos los aspectos se produce picando hielo. Durante todo el año producimos nuestra agua. Vivimos cuatro meses de noche, noche polar, donde solo se pueden ver auroras boreales. Luego tenemos cuatro meses de día y el resto del tiempo se equilibra con horas de luz y de oscuridad según la época” detalló José.
Respecto a sus sensaciones, el olavarriense abrió su corazón y contó “siento una felicidad enorme cumpliendo un sueño, desde hace varios años. Estoy en un lugar inhóspito donde la calidad humana florece y uno crece como persona. Es un desafío pero, en equipo, se pasa con soltura y prosperidad, en todos los aspectos. Uno genera vínculos enormes con la gente, llegan a ser tu familia y esa hermandad queda de por vida, más allá de que cada uno siga su rumbo”.
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“Con la familia de Olavarría nos mantenemos en contacto vía internet, hay buena señal. No perdemos el diálogo, a diferencia de nuestros predecesores que no tenían comunicación y lograron cosas épicas como llegar al Polo Sur”.
Volviendo a su rutina, Genco detalló que los movimientos que realizan son muy restringidos, porque la base está sobre Nunatak, una cumbre de un cerro rodeada por glaciares, motivo por el cual hay grietas muy profundas, lo significa un riesgo muy grande salir de los límites de seguridad de la estación.
“Acá, en la base Belgrano II, voy a estar más o menos hasta marzo del año que viene, puede variar, pero la invernada sería de un año” contó José Genco Ferreyra, el olavarriense que está dejando su huella en la base científica más austral de la Argentina.
Para finalizar, dejó un mensaje para la ciudad: “Desde los confines de la Patria les mando un saludo a toda mi hermosa ciudad. La ciudad de Olavarría. Centinelas de los confines de la Patria”.
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