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Policiales Se espera para este lunes el resultado de los análisis

23-06-2024

Se espera para este lunes el resultado de los análisis

El fiscal que actúa en el caso por la muerte de más de 30 animales en Sierra Chica contará con la identificación de las sustancias que podrían haberse colocado en las bolitas de carne que ingirieron.


El fiscal que actúa en el caso de los perros envenenados en Sierra Chica podría contar este lunes, o a más tardar para el martes, con el resultado de los análisis a las bolitas de carne halladas en la localidad, a través de las cuales habrían sido matados más de 30 animales.


Así lo anticipó este sábado una autoridad involucrada en la investigación de este caso, que sacudió a comienzos de la semana última a la comunidad por el grado de crueldad e incluyó el miércoles la amputación en la patita delantera de otro animal.


Por entonces, Verte tuvo acceso a un vecino sierrachiquense, quien afirmó que 34 perros (entre animales de estimación hogareños y callejeros) fueron hallados sin vida en distintos puntos de la localidad del Penal.


Mientras tanto, la Policía lleva adelante tareas de investigación, relevando cámaras domiciliarias ubicadas en distintos puntos de Sierra Chica tratando de identificar a quien o quienes protagonizaron esta deleznable maniobra.


“Tenemos un par de personas en la mira, pero queremos ahondar bien en la investigación para no errarle”, confió a este medio una fuente policial.


Ante la denuncia formulada por el propietario de una de las mascotas envenenadas se abrió una causa en el marco de la “Ley Sarmiento”, en alusión a la norma que antecedía a la actualmente vigente.


Databa de 1891 y se denominaba oficialmente “Ley Nacional de Protección de los animales”, fue llamada “la Ley Sarmiento”, donde quedaba establecido por primera vez en la historia la obligatoriedad de brindar protección a los animales para impedir su maltrato y su caza.


Aquella primera ley, lograda por Ignacio Albarracín, fue acuñada por el expresidente Domingo Faustino Sarmiento, acérrimo defensor de los animales, quien vio la necesidad de defenderlos penando a toda persona que cometiera actos inhumanos contra ellos.


Tiempo después, el 27 de septiembre de 1954, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 14.346 de protección a los animales, cuyo autor fue Antonio Benítez. Esta ley complementó a la antecesora y estableció penas de prisión de 15 días a 1 año a quienes cometan actos de crueldad contra los animales.


Entre otras cosas, en su Artículo 3 afirma que serán considerados actos de crueldad:


1° Practicar la vivisección con fines que no sean científicamente demostrables y en lugares o por personas que no estén debidamente autorizados para ello.

2° Mutilar cualquier parte del cuerpo de un animal, salvo que el acto tenga fines de mejoramiento, marcación o higiene de la respectiva especie animal o se realice por motivos de piedad.

3° Intervenir quirúrgicamente animales sin anestesia y sin poseer el título de médico o veterinario, con fines que no sean terapéuticos o de perfeccionamiento técnico operatorio, salvo el caso de urgencia debidamente comprobada.

4° Experimentar con animales de grado superior en la escala zoológica al indispensable según la naturaleza de la experiencia.

5° Abandonar a sus propios medios a los animales utilizados en experimentaciones.

6° Causar la muerte de animales grávidos cuando tal estado es patente en el animal y salvo el caso de las industrias legalmente establecidas que se fundan sobre la explotación del nonato.

7° Lastimar y arrollar animales intencionalmente, causarles torturas o sufrimientos innecesarios o matarlos por sólo espíritu de perversidad.

8° Realizar actos públicos o privados de riñas de animales, corridas de toros, novilladas y parodias, en que se mate, hiera u hostilice a los animales.


La ley contempla que será reprimido con prisión de quince días a un año, el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales.

 

La historia de Cartucho

Cartucho, un ovejero de seis años, es uno de los perros que murió. Ocurrió el lunes a las 10.20 en los brazos de su dueño, Gustavo Gregorini, quien lo quería como su “hijo”. El hombre lo había encontrado dentro una bolsa de nylon debajo de un puente cuando el animal tenía solo dos días de nacido.


“Era un perro trabajador, estaba todo el día en el negocio conmigo. Solo le faltaba hablar, era inteligente”, recordó en diálogo con TN y la gente.


El día que Cartucho murió, ambos habían estado en el comercio de pesca de Gregorini, un anexo instalado junto a su casa. Como era costumbre, el ovejero le hizo saber que necesitaba salir, así que el hombre le abrió la puerta y volvió a cerrar por el frío.


“Salí para hacer algo en la casa y me encontré esta aberrante imagen. No voy a quedar bien de la cabeza”, lamentó. Cartucho agonizaba en el patio. Le salía espuma por la boca hasta que murió minutos después.


Todavía sin poder asimilar lo que estaba pasando, Gregorini escuchaba gritos de espanto a su alrededor. Eran sus vecinos, que también habían sacado a pasear a sus mascotas sin imaginar lo que iba a ocurrir. “Desde la iglesia Santa Lucía, en las 14 cuadras de la calle empezaron a aparecer los perros. Algunos ya tenían una o dos horas muertos. Se ve que pasaron de noche a envenenar. Esto fue una masacre”, relató conmocionado.
 

 

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