16-02-2026
El olavarriense fue protagonista hasta el final en el 500cc y completó una temporada de alto nivel. El título quedó en manos del británico Drew Kemp, en una definición apasionante.
El Internacional de Speedway 2025-26 bajó el telón con una jornada a pura adrenalina y con cuentas que se sacaron calculadora en mano. En ese contexto de máxima tensión, el olavarriense Cristian Zubillaga volvió a estar a la altura de las circunstancias y cerró el campeonato de 500cc con un meritorio tercer puesto en la general.
La decimotercera y última fecha entregó un marco imponente de público en la pista Antonio Miranda, escenario de una definición que tuvo a tres pilotos con chances concretas de quedarse con la corona: Facundo Albín, el inglés Drew Kemp y el propio Zubillaga.
El piloto de Daireaux llegaba como líder, con apenas cuatro puntos de ventaja sobre Kemp y once por encima del representante de Olavarría. Sin embargo, desde las series Zubillaga dejó en claro que no iba a resignar nada. Fue el mejor de los tres aspirantes en esa instancia y logró el pase directo a la final, junto a Paco Castagna, manteniendo viva la ilusión hasta el último giro del certamen.
Con la sumatoria acumulada, Kemp dependía de sí mismo: debía terminar entre los dos primeros para asegurarse el campeonato. Una tercera colocación lo llevaba a un desempate en pista con Albín, mientras que un cuarto lugar le entregaba el título al piloto de Daireaux.
La final se vivió como una verdadera definición de campeonato. Apenas se levantó la cinta, Kemp encontró el espacio por afuera y en la recta opuesta ya era puntero. Mostró firmeza, regularidad y la contundencia que lo caracterizó a lo largo de la temporada. El británico selló así el título, respaldado por cinco victorias en finales y el reconocimiento del público.
Detrás, Albín debió conformarse con el subcampeonato. En tanto, Zubillaga completó el podio anual con una campaña que lo tuvo como uno de los grandes animadores del torneo.
A lo largo del calendario consiguió imponerse en un par de fechas y mantuvo una regularidad que le permitió llegar con chances matemáticas hasta la última noche.