18-02-2026
El licenciado Santiago Palacio manifestó que “no todo fenómeno colectivo es patológico; pero también sabemos que la pertenencia grupal puede funcionar como amplificador de fragilidades previas”.
El licenciado en psicología Santiago Leonel Palacio (M.P. 2004) leyó en Bahía Blanca la nota publicada el domingo en la edición de papel de Verte, así como en la web y en redes sociales y ofreció su óptica sobre esta movida de jóvenes -sobre todo- therians que se expresan como animales.
“Celebro que se aborden expresiones culturales contemporáneas; sin embargo, considero necesario incorporar una reflexión más profunda desde el campo de la salud mental” planteó el licenciado Palacio.
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“La identidad no es un accesorio estético ni una etiqueta intercambiable. Desde el punto de vista clínico, la identidad constituye el eje organizador del Yo y la base sobre la cual el sujeto puede asumir responsabilidad, tolerar la angustia existencial y sostener su inserción en la realidad compartida” reflexionó.
Palacio mencionó que “cuando la autodefinición persistente se estructura en torno de una identificación no humana -aunque el sujeto reconozca su condición biológica- estamos ante un fenómeno que, al menos, merece análisis cuidadoso”.
“No se trata de estigmatizar ni de medicalizar automáticamente. Se trata de comprender que la identidad adulta implica integrar la condición humana, con sus límites, su vulnerabilidad y su finitud” dijo.
Palacio consideró que “reducir el fenómeno exclusivamente a ‘tribu urbana’ o a ‘nueva sociabilidad’ corre el riesgo de invisibilizar un punto central: la progresiva fragilización de la identidad en una cultura atravesada por la hiperexposición digital, la validación inmediata y la construcción identitaria performativa”.
“En clínica sabemos que no todo fenómeno colectivo es patológico; pero también sabemos que la pertenencia grupal puede funcionar como amplificador de fragilidades previas” consideró.
Para Palacio, “la tarea responsable consiste en distinguir, caso por caso, entre una exploración identitaria transitoria y una dificultad estructural en la consolidación del Yo”.
En el mismo sentido indicó que “como sociedad debemos preguntarnos qué lugar ocupa hoy la responsabilidad humana”.
“La identidad no sólo es autorreferencia subjetiva; también implica asumir la condición de sujeto responsable, capaz de sostener su humanidad sin disolverla en ficciones identitarias que, aunque culturalmente toleradas, pueden encubrir dificultades de integración psíquica” advirtió.
“Comprender no es lo mismo que validar sin reflexión. La salud mental colectiva exige pensamiento crítico, no simplificación. Mi intención -sostuvo Palacio- no es clausurar el debate, sino ampliarlo, incorporando la dimensión clínica que toda discusión sobre identidad necesariamente involucra” .