26-02-2026
Hosanna Cazola, dirigente de la CTA, se refirió a las transformaciones en el trabajo que traerá la reforma laboral. Advirtió que las tareas de cuidado no se tuvieron en cuenta.
En el marco de la discusión parlamentaria por la denominada “modernización laboral” se alzan voces que advierten que los cambios que traerá la nueva ley no serán positivos para aquellos que viven de un salario.
Hosanna Cazola es docente y dirigente gremial de la Central de Trabajadores Argentinos. En diálogo con Verte marcó que la sola discusión “es un retroceso enorme porque pone sobre la mesa la posibilidad de dar marcha atrás con derechos que tanto costó conquistar”.
Además, señaló, “promete que se crearán más puestos de trabajo y eso es mentiroso porque no hay posibilidad de que en este contexto social y económico, con estas decisiones macroeconómicas, una ley de estas características genere más empleo”.
Cazola apuntó que la intención del gobierno es discutir y revisar los derechos alcanzados y desarticular la fuerza de las organizaciones sindicales. “Es necesario desarmar los sindicatos y toda la construcción colectiva para poder tomar decisiones de manera individual sobre la vida de las personas”, indicó.
“Todo es posible por el contexto económico en el que estamos, que nos empuja a pensar la urgencia y no tanto a mediano plazo y en términos colectivos”, sintetizó.
Consultada sobre si los trabajadores mayormente se enterarán de los cambios una vez que se implementen, consideró que “masivamente se van a enterar cuando se apliquen”.
“Creo que la dificultad que tenemos también es el gran porcentaje de compañeros y compañeras que tenemos sin trabajo, o trabajos en negro, desocupados, precarizados”, analizó.
Sobre el impacto que tendrán las modificaciones legales en la vida de las mujeres, Cazola
consideró que “hay un ataque muy fuerte a la posibilidad de vivir de lo que trabajamos y a partir de eso poder construir comunidad”.
“Esta ley refuerza la necesidad de las mujeres de replegarnos para poder sostener lo que siempre sostenemos. Porque hay una discusión que también hay que dar, y es la de la doble jornada laboral que tenemos, esa jornada que nos pagan por el trabajo que hacemos y también la jornada en la casa, de las tareas de cuidado. Y la tercera jornada, la comunitaria”, interpretó.
“Si nosotras no podemos sostener las jornadas comunitarias, empieza a quebrarse ese tejido social. El banco de horas, por ejemplo, creo que es el ejemplo principal de la ley, que traerá como consecuencia que se rompa toda esta organización que habíamos logrado construir sobre la división de las tareas de cuidado, con quienes armábamos esa red para no cuidar en soledad”, repasó.
“El concepto del banco de horas, donde es el jefe el que te dice cuántas horas vas a trabajar sin la posibilidad de que puedas negociar, porque es una mentira que vamos a poder negociar, tanto nosotras como nuestros compañeros, rompe la cuestión de la crianza, del cuidado, del sostenimiento de la vida, ya que eso queda bajo nuestra exclusiva responsabilidad y obviamente a nosotras nos obligará a volver a la vida interior del hogar”, advirtió.
Cazola trazó una dura síntesis desde el punto de vista de los derechos de las mujeres. “Ese es el sentido último, el de llevarnos a estas instancias de tener que defender los principios de la vida. El objetivo es vencernos y replegarnos a la urgencia de sostener la vida. Y ahí las primeras que cuidamos la vida somos nosotras, por una cuestión histórica, cultural, somos las que empezaremos a abandonar la vida pública para sostener la privada”.
Sobre la situación económica y la realidad de los sectores más postergados, Cazola apuntó que “hay una tendencia al multiempleo, a intentar amortiguar esta recesión económica. Hay muchos esfuerzos comunitarios en la Ciudad para entramar sociedades de fomento, organizaciones, espacios comunitarios que atienden urgencias y el Municipio”.
“Se ha complejizado muchísimo la situación y se ve en las rondas que intentamos sostener desde los feminismos, desde las organizaciones de trabajadores y trabajadoras, ya en esos encuentros se dificulta la proyección, poder pensar en acciones que nos lleven a mejorar condiciones y sí estamos discutiendo cómo resistimos y cómo pasamos esta crisis”, marcó.