27-02-2026
Tras más de tres décadas de abandono, el histórico edificio de Mar del Plata fue adquirido por socios vinculados al grupo empresario que administra a La Fonte D’Oro.
En el kilómetro 12 de la Ruta 11, en el barrio La Serena de Mar del Plata, una silueta inconfundible volvió a despertar expectativas. El Parador Ariston, una de las piezas más emblemáticas de la arquitectura moderna argentina, acaba de ser adquirido por la firma Parador Ariston S.A., que anunció el inicio de un proceso integral de restauración.
La sociedad está integrada por Miguel Martínez Allué, Marcelo Poczinok y Mara Knesevic, empresarios vinculados al grupo gastronómico La Fonte D’Oro, marca histórica de la ciudad. La operación marca un punto de inflexión para un edificio que durante más de treinta años simbolizó tanto el esplendor de la modernidad como la fragilidad del patrimonio contemporáneo.
Proyectado en 1947 e inaugurado el 11 de febrero de 1948, el Ariston fue diseñado por el arquitecto húngaro-estadounidense Marcel Lajos Breuer, figura central del Movimiento Moderno y exdocente de la escuela Bauhaus, en colaboración con los arquitectos argentinos Eduardo Catalano y Carlos Coire.
Más que una confitería costera, el edificio fue una declaración de principios arquitectónicos: elevado sobre pilotis, con planta libre, fachada independiente y amplias superficies vidriadas. Su estructura de hormigón armado, apoyada sobre cuatro pilares, sostiene una planta elevada de formas curvas inspiradas en un trébol, que originalmente permitía vistas panorámicas hacia el mar y el sistema de dunas.
Durante las décadas del 50 y 60, funcionó como confitería, restaurante y salón de baile, convirtiéndose en punto de encuentro social en la Mar del Plata del auge turístico. Representaba la llegada de la vanguardia internacional a la costa atlántica argentina.
Del esplendor a la ruina
El cambio en el modelo turístico y urbano fue relegando progresivamente al edificio. En los años 70 y 80, tuvo usos diversos que alteraron parcialmente su configuración original. En 1993 cerró definitivamente. Desde entonces, el vandalismo, la corrosión marina y la falta de mantenimiento aceleraron su deterioro. La cubierta resultó dañada, las carpinterías fueron destruidas y el hormigón comenzó a evidenciar el impacto del salitre. El Ariston pasó de ícono moderno a ruina expuesta.
En 2019, mediante la Ley 27.538, fue declarado Monumento Histórico Nacional. Sin embargo, el reconocimiento no se tradujo de inmediato en una intervención concreta. Campañas ciudadanas, debates académicos y proyectos preliminares mantuvieron el tema en agenda, pero el edificio continuó esperando una resolución definitiva.
La reciente compra por parte de Parador Ariston S.A. modifica sustancialmente el panorama. Por primera vez en décadas, el inmueble cuenta con un propietario que anuncia una restauración integral con horizonte de ejecución.
Según lo hicieron saber los nuevos titulares, el proyecto contempla la eliminación de construcciones anexas, la recuperación estructural respetando materiales y criterios históricos, la puesta en valor del volumen elevado y su imagen moderna, y el desarrollo de áreas de servicio en parcelas linderas que permitan su refuncionalización. “Un esquema de uso sustentable que combine funciones culturales y comerciales”, sintetizaron.
Estudios técnicos preliminares indican que, pese al deterioro visible, el núcleo estructural del edificio conserva condiciones que permiten su recuperación, con deterioro localizado principalmente en sectores específicos como el techo.
Con información de Diario La Capital.