09-03-2026
Hugo Schwindt, uno de los organizadores de la Kreppelfest, hizo un balance de la multitudinaria jornada que coronó a la movida de la Colonia Hinojo
Extenuado, al límite del agotamiento, pero feliz y orgulloso. Esto que está atravesando a Hugo Schwindt este lunes a la mañana se podría trasladar a cada uno de los que trabajaron en la deslumbrante Kreppelfest que se vivió a lo largo del domingo, casi hasta la entrada del lunes, en Colonia Hinojo.
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“La verdad que fue tremendo lo del domingo. No se puede imaginar semejante fiesta. Somos muy pocos los que hacemos esto, tenemos mucho apoyo, el Municipio está a nuestro lado, pero creo que nadie puede imaginar la logística que hay en el armado de todo esto” relató Hugo.
La jornada del domingo contó con espectáculos que hicieron cantar y bailar a toda la familia: con la operación técnica de Colasurdo Prosound, se presentó Luis Miguel 2 auspiciado por Verte y el cierre de la noche estuvo a cargo de Daniel “El facha” Lezica, quien compartió el show con su hijo Alan.
La masificación de la fiesta no deja de sorprender a Hugo. “Antes se hacía, pero en casas de familia o para muy pocos vecinos. Hoy con las redes, con los medios está todo mucho más abierto. En la primera Kreppel creo que el público no llegaba a la media cuadra y hoy estamos hablando de 30 mil personas, por lo menos y estamos orgullosos de esta fiesta como pueblo, y porque además ayuda mucho al Partido: al comerciante, gente que ha ocupado hoteles, casas de familia y todo lo que giró alrededor” destacó.
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“No sé cuál es el techo de esto, porque siempre hay cosas que se mejoran. Año tras año fue creciendo la Kreppel hasta llegar a lo que es hoy, una cosa que no se puede entender, cómo tanta gente nos sigue, porque es una fiesta muy popular y estamos felices de lo que hacemos, lo que nos gusta, aunque quedamos todos destruidos” bromeó.
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“La verdad que salió todo muy lindo todo, bien la seguridad y hoy está todo impecable. Quien viene este lunes al pueblo parece que no hubo fiesta; solamente están los banderines y el escenario que falta desarmar, pero después quedó todo impecable” valoró.
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“Es una cosa que no se puede entender que tanta gente venga a un pueblito de mil personas. Tampoco se puede calcular bien el número, porque hay gente que viene a la mañana, se queda a comer y se va, otros llegan a la tarde, algunos vienen para el espectáculo de la noche. El público se va rotando” explicó Schwindt.
Como cada año, pero con un número en aumento, la Kreppel sigue convocando a público de otras latitudes, en particular a miembros de comunidades de descendientes de alemanes del Volga.
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“Fue tremendo lo de la gente. Vinieron desde Chubut, La Plata, Buenos Aires, Mar del Plata, Dorrego, Monte Hermoso, Bahía Blanca, de Tornquist, de Cornel Suárez, de las ciudades vecinas. Lo que pasa es que se trata de una fiesta convocante porque es una fiesta familiar” resaltó y añadió que “a todos les gusta la fiesta porque hay mucho colorido, mucha alegría, muchas cosas detrás”.
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Hugo analizó al cuello de botella que en cada edición se arma a la entrada del pueblo: “Lo que pasa es que la gran mayoría viene por el lado de Sierra Chica y terminan llegando a paso de hombre, cuando podrían entrar por Hinojo, Bellavista, Villa Mónica. Sería lo mejor, pero la gente se acostumbró así”.
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Ponderó la actuación de Daniel Lezica en el cierre: “Tiene mucha gente que lo sigue y es un gran tipo; humilde, estuvo toda la noche muy cercano al público”.
Para el cierre de la charla dejó un mensaje a futuro: “Esta es una fiesta popular, no se cobra entrada y nunca vamos a cobrar entrada. No está en la cabeza de nadie, porque es un evento masivo y popular”.