Noticias

Información General De Villa Von Bernard a sus raíces nobles

03-05-2026

De Villa Von Bernard a sus raíces nobles

Sandor Széchenyi, quien presentará su libro “Lazos del tiempo” el 12/5 en, repasó la búsqueda de su pasado y la confirmación de sus votos matrimoniales en castillos de su familia en Hungría y Croacia.

De un paquete grande pasó a otro más chico, de éste a uno más pequeño y así cuatro cinco veces hasta que Sandor Széchenyi dijo “basta, sigamos bailando, esto es una joda”. Fue durante la fiesta de sus 50 años, en Neuquén, para la que se preocupó especialmente de que no faltara ninguno de los amigos de la infancia, con quienes había compartido juegos y escuela en la Villa Von Bernard.

 

“No, seguí, seguí que falta” le recomendaron y Sandor siguió hasta que después de haber abierto una decena de envoltorios se encontró con un sobre y dentro de él un pasaje para dos personas con destino a Budapest, Hungría, la tierra de sus ancestros de la nobleza magyar que debieron escapar del comunismo para diferentes destinos luego de la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos su padre Geza.

 

 

“Pensé que nunca iba a poder ir a Hungría” confesó. Después de aquel primer viaje lo hizo otras cuatro veces.

 

La historia que logró reconstruir a partir de ese día está volcada en “Lazos del tiempo”, el libro escrito por su amigo Juan Carlos Revelante, que será presentado el martes 12 de mayo a las 19 en el Centro Cultural San José.

 

Geza, su padre, fue el nexo entre aquel pasado con ilustres personalidades de la historia húngara y la vida en la bucólica villa obrera. Llegó a la Argentina en 1948, escapando de la hambruna, la miseria y las persecuciones y se instaló a comienzos de los ’60 al pie de la fábrica Calera Avellaneda.

 

 

Convaleciente, en sus últimos días Sandor recibió de su padre un pedido que derivó en la búsqueda de sus raíces: “Me dijo ‘yo te tengo que pedir un favor ‘Gordito’. Yo quiero estar con mis abuelos en el mausoleo de Notzing’, que está pegado al castillo principal de la familia. El tenía adoración con sus abuelos, se llamaban Geza como él y Teresa Hoyos, que venía de una familia española”.

 

El 23 de diciembre de 2013 Sandor y su esposa Moni viajaron hacia el centro de Europa. “Tuve la sensación de estar haciendo justicia con mis abuelos, con mis bisabuelos, con mi vieja, mi tía. Ninguno de ellos había podido volver y sentí la satisfacción interna de que estábamos desandando el camino” relató con un hilo de voz.

 

 

Dos años después llegó a su casa de Neuquén una invitación para el primer reencuentro de la familia Széchenyi en su tierra. Esa vez Sandor viajó con su hijo Tomy y en el primer contacto con la familia constató que hay alrededor de 60 castillos Széchenyi que ahora están en manos del estado húngaro. Ninguno ha sido devuelto.


Ese segundo viaje dio lugar a un trabajo de rastreo que a Sandor le permitió llegar hasta las puntas de sus raíces. “El encuentro se hizo en un castillo que está a 8 kilómetros de Sopron, una de las ciudades principales de Hungría, a 50 kilómetros de Viena. Ahí fue un despertar, ahí empecé a ver” reconoció.
 

 

En los sucesivos viajes pudo constatar in situ lo que dicen los libros y las hemerotecas. “La gran obra comenzó en 1700 cuando Ferenc, de quien descendemos nosotros, fundó la Biblioteca Nacional Húngara, el Museo Nacional Húngaro donando 20 mil libros y 20 mil monedas de oro y por eso empezó a crecer Hungría, que era un país hundido en el desconocimiento” aportó Sandor.

 

“Lazos del tiempo” llega hasta 2022, cuando Sandor depositó las cenizas de su padre en las tierras de sus ancestros. Volvió a Hungría en 2024 para llevar las cenizas de su hermano Julio.

 

Ese mismo año, Sandor confirmó en Hungría los votos matrimoniales con su esposa Moni, a quien conoció mientras estudiaba el profesorado de educación física en Olavarría y lo hicieron vestidos con la ropa tradicional húngara en la iglesia de uno de los castillos de los Széchenyi en Hungría y en otra que hoy está en territorio croata.

 


Sandor conoció la Hungría ancestral donde sus antepasados constituían la nobleza más venerada por el pueblo; se inculcó de las máximas de Ferenc; constató el legado de Istvan; indagó sobre las aventuras de Sigmund; cumplió la palabra con su padre, que tiene allí su morada por toda la eternidad; confirmó sus votos matrimoniales con Moni en los mismos altares por donde pasaron tantos Széchenyi y enlazó todos los tiempos en un libro que será presentado dentro de un par de semanas en su ciudad natal, Olavarría.

 

Dejanos tu comentario

Más Noticias

Nuestras redes sociales

Programas
Verte +