20-05-2026
Sandra Chingotto, la persona más emocionada en la final del domingo pasado, contó todas las sensaciones que la atravesando en la consagración de Fede en Buenos Aires.
No pocas veces las cámaras de la transmisión oficial del P1 de Buenos Aires en la final del domingo se fueron con Sandra y con Fernando, los padres de Fede Chingotto.
A ella esta vez no le preocuparon las formas. “Uno a veces piensa que lo pueden estar filmando y trata de cuidarse, pero el domingo hice lo que me salía del corazón” recordó.
Tres días después de la inolvidable exhibición, de las ovaciones, de un estadio colmado y casi 17 mil personas coreando a Fede las palpitaciones están empezando a volver a su cauce.
“Ser profeta en tu tierra es lo más difícil. Poder ganar en la Argentina, ante todo ese público que lo ovacionaba, ante otro argentino como Tapia -que también es muy ovacionado, porque todos lo conocemos y es un chico muy querido- es una felicidad completa, plena, total. Una cosa de locos, de locos” remarcó Sandra.
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“Cuando fuimos a ver el Master Final a Barcelona y estaba todo el Palau San Jordi coreando su nombre se me caían las lágrimas. No lo podía evitar, porque es lo que soñábamos cuando veíamos lo mismo con Bela (Fernando Belasteguín) y otros grandes jugadores del circuito” contó la mamá del jugador más carismática que tiene hoy el pádel mundial, y es olavarriense.
Aunque algunas realidades superan los sueños más ambiciosos.
“Esto supera todo; ni ahí lo imaginábamos, ha superado todas las expectativas. Es increíble. A veces me preguntaba ‘viviré para disfrutarlo’ y gracias a Dios tenemos salud, podemos acompañarlo, podemos disfrutar, podemos verlo ganar y podemos ver cómo lo quiere la gente, cómo se hace querer él con todos, porque siempre se toma un ratito para firmarles un autógrafo o para sacarse una foto” añadió.
“Ahora se dio vuelta la tortilla; los ídolos que Fede tenía de chiquito se quieren sacar una foto con él. Lo lindo es que todos lo admiran, todos lo quieren en el circuito y él se saluda con el de más abajo y el de más arriba, no tiene drama” expresó la mamá - mentora de este fenómeno que domina el pádel mundial.
Sandra sabe que sus planos y los de Fernando estuvieron en todo momento en las pantallas del mundo. “Nosotros sabemos que están las cámaras ahí y uno a veces dice ‘tengo que estar quietita, no tengo que hacer esto, no tengo que hacer aquello, no tengo que hacer ninguna seña por si me están firmando’, pero el domingo dejé fluir mis emociones. Salté, grité, lloré, hice todo lo que lo que me surgió en el momento. No me importaba nada” confesó.
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Fede regresó el lunes a las 9 de la mañana a Europa. Las despedidas ya son habituales, las reacciones de la mamá del crac también: “Siempre se me cae un lagrimón, como como todas las veces que lo he despedido. Pasaron 9 años y sigo llorando igual, pero si Dios quiere nos vamos para allá en poco tiempo para ver algunos torneos y prontito nos volveremos a ver”.