07-06-2026
Juan Gálvez, Juan María Traverso y el “Indio” Solari, de los máximos referentes de la cultura popular argentina, dejaron aquí su huella indeleble. Las tres por diferentes razones, las tres históricas.
Las trayectorias de tres de los más grandes ídolos populares de la Argentina, Juan Gálvez, Juan María Traverso y el “Indio” Solari, se unieron en el punto final aquí, en Olavarría.
Juancito encontró la muerte en el “Camino de los chilenos”, Traverso se bajó del auto y dijo “no corro más” en el Autódromo Hemanos Emiliozzi y el “Indio” dio su último recital aquel sábado de 2017 en la Pringles, al fondo.
La huella fatal
El 3 de marzo de 1963 Juan Gálvez corría en la tierra de sus Némesis, los hermanos Emiliozzi y había llegado a Olavarría con la obsesión de ver la bandera a cuadros primero que los “Gringos”.
Como siempre, ese día tampoco largó atado a su asiento por ese terror con el que convivía de terminar calcinado dentro del habitáculo, desde que vio a Gancedo y su acompañante morir quemados por no haberese podido librar del cinturón de seguridad.
Las carreras le habían dado varias advertencias en formas de vuelcos de los que había salido milagrosamente ileso. A sus 47 años, aquel camino de tierra terminó viendo pasar por última vez el Ford número 5 del máximo campeón en la historia del TC.
En una nota publicada hace un par de años por Infobae, su hijo Ricardo dio detalles de la tragedia que se cobró la vida de su padre: “El accidente lo tuvo porque se le rompió la caja, ya que aquellos autos con frenos tan rudimentarios paraban mucho con las cajas. Si no ponían un cambio más abajo el auto no frenaba. Cuando fue a rebajar la caja estaba rota y se dio cuenta de que había un problema en ese engranaje de segunda marcha que no entró; intentó no hacer la curva e irse directo al campo con tanta mala suerte que había una huella de un camión ya que la noche anterior había llovido mucho. Esa huella era con forma de curva y al ser tan grande la rueda delantera del auto se trabó, que si no hubiera estado seguía derecho”.
“En aquella carrera de Olavarría no iba atado. La verdad es que el golpe no fue tan fuerte. El vuelco tuvo un solo tumbo, pero al estar suelto y sin las trabas de las puertas, salió despedido y al caer de cabeza se desnucó. Ese fue el motivo del fallecimiento. No tuvo ningún otro golpe ni sangrado” narró Ricardo Gálvez.
Un monolito recuerda el punto exacto del paso a la inmortalidad del máximo ganador en la historia del Turismo Carretera, con 9 títulos.
“No corro más”
Cuatro décadas más tarde, en circunstancias menos trágicas, Juan María Traverso dejaba su impronta también en Olavarría: el 22 de agosto de 2004 ganó en el Autódromo “Dante y Torcuato Emiliozzi” su última carrera en el Turismo Carretera.
Un año después, el 7 de agosto de 2005, fiel a su carácter siempre explosivo, después de ver la bandera a cuadros el “Flaco” abrió la puerta de su Torino -también en Olavarría- y entregó la más inesperada de sus tantas salidas inesperadas: “No corro más” le dijo a su ingeniero de equipo Marcos Laborda.
Marcelo Bielsa en tales circunstancias alguna vez dijo que se había quedado sin energías; el Flaco se había quedado sin motivación. Atrás dejaba 6 campeonatos y 46 victorias en la categoría más popular del automovilismo argentino.
El día del adiós llevaba pintado en la puerta de su Torino el número 46.
El último pogo
Durante años, el “Indio” Solari evitó nombrar el problema de salud que lo aquejaba. “Tengo una enfermedad malvada que hay que tener en cuenta“ se confesó ante Mario Pergolini en una entrevista ofrecida en 2015.
No mucho tiempo después, en marzo de 2016 la misa ricotera pasó por Tandil y Solari decidió cortar con las especulaciones de sus seguidores y no seguidores.
La multitud lo aclamaba. El como siempre lucía anteojos oscuros, una remera a rayas horizontales con capucha y arriba una campera color crudo. Pidió silencio, hizo un gesto revoleando su dedo índice delante de los labios como pidiendo hablar, hizo una seña con ambas palmas hacia abajo y ofreció un abrazo imaginario a todos los que estaban del otro lado de las tablas de madera.
Micrófono en mano miró a la multitud y expresó ante 150 mil personas: “Por favor, quiero decirles algo. Si me escuchan les voy a agradecer mucho. Anda circulando una versión de que estoy enfermo y es verdad, míster Parkinson me está pisando los talones. Pero bueno… aquí estoy, hace rato que eso pasa y no me van a bajar del escenario así nomás”.
Y cumplió. Un año después, el 11 de marzo de 2017, en el predio “La Colmena” el Indio pisaba por última vez un escenario y se despidió diciendo: “Vamos a hacer una más y nos vamos a meter en una bañera hirviente porque estamos congelados acá arriba. Es un agradecimiento infinito hacia ustedes; esto es una locura, ya no sabemos cómo llamarle. Les agradecemos para siempre, porque esto no existe en el mundo”.
Empezó “JiJiJi” y con él el último pogo más grande del mundo, ante más de 300 mil personas.
Y fue aquí, en Olavarría.