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Deportes No fue milagro, fue tecnología y trabajo

27-07-2026

No fue milagro, fue tecnología y trabajo

Desde Paraná, Entre Ríos, José Gallo explicó la construcción de la jaula antivuelco que salvó la vida del piloto Facundo Nocetti, accidentado en el Autódromo “Hermanos Emiliozzi”.

 

Por encima de sus registros automovilísticos, el Gran Premio “Infoeme 20 años” de este domingo dejó una imagen escalofriante y fue el grave accidente del rauchense Facundo Nocetti, que luego de un toque en la parte posterior de su FIAT 600 impactó contra el muro de la recta principal y dio varios tumbos hasta terminar destruido por completo.

 

 

A la preocupación inicial siguió el alivio: Nocetti salió caminando por sus propios medios y fue trasladado al Hospital Municipal “Dr. Héctor Cura”, donde permaneció internado unas horas en observación.

 

 

El otro gran actor de este episodio -que por fortuna no pasó de una anécdota dentro del calendario tuerca-, es José Gallo, el mecánico de Paraná que construyó el chasis y la jaula antivuelco el FIAT accidentado.


“Nuestros chasis los hacemos dentro de una plantilla. Se construyen dentro de ese molde que viene abulonado. Apuntamos mucho a estos casos, a dotarlos de seguridad para el piloto ante estos golpes grandes. Las estructuras son bien trabadas, bien firmes y diseñadas por un ingeniero. Hay un gran trabajo previo antes de ponernos a hacer esto” explicó.

 

 

José tiene 64 años, de los cuales medio siglo ha sido como mecánico de autos y es propietario del taller “José Gallo Competición”, en la capital entrerriana. “Yo hago este trabajo para todo el país y voy por el chasis 143. Desde Tierra del Fuego hasta La Quiaca, como siempre se dice, hay chasis míos y tengo autos en todas las categorías de la Argentina”.


En lo específico, informó que “la jaula está hecha con caños de 38 por 1.6 de pared. Son caños muy resistentes. Quizá no esté todo el secreto en la resistencia de los caños, que soportan muy bien, pero en los FIAT 600 se pueden hacer con este tipo de caños porque al tener tramos cortos queda bien trabada la estructura y muy compacta”.

 

 

“Ya se vio que con semejante golpe que se dio este muchacho el habitáculo quedó prácticamente intacto, él pudo bajar, todo estaba en su lugar y la butaca estaba en su lugar. A la butaca también la puse yo, todo de excelente calidad para soportar estos golpes” añadió.

 

En materia de seguridad, la ubicación en el habitáculo también responde a ciertas normas: “La butaca también tiene una posición, no se puede poner en cualquier lugar y está dotada de un sistema que el mismo fabricante recomienda antes de instalarla”.

 

 

“Son butacas Nick de competición, que se fabrican en Ramos Mejía y no deben estar apoyadas en ningún lado. No deben estar apoyadas en ningún caño de la jaula, flexionan de modo propio y los soportes son parte de la jaula, por eso no se desprende. En los FIAT 600 se pueden poner central o lateral, siempre sin tocar ningún caño; alrededor de las butacas sólo deben tener los cinturones de seguridad” sumó.

 

Gallo contó que la construcción de las jaulas antivuelco responde al reglamento de la categoría. “En el caso de Nocetti, cuando ellos vinieron a mi taller lo primero que hice fue pedirle una copia del reglamento del APPS y en base a ese reglamento se construye la jaula, siempre respetando la medida de caño y las posiciones”.


“Los reglamentos hacen hincapié en la medida de los caños, en los puntos de apoyo, que lo mínimo son seis. Son textos viejos que se fueron actualizando y después del accidente de Guido Falaschi en el Turismo Carretera sí hubo una modificación importante en todos los reglamentos por los golpes laterales y todo eso, porque muy poca gente hacia lo que es la tranquera” planteó.

 

 

“Si se fijan en el auto de Nocetti en el lateral tiene la cruz del auto, que toda jaula la tiene y después tiene un soporte alrededor que en nuestra la jerga lo llamamos 'tranquera' y eso soporta el golpe lateral. Porque el accidente de Guido Falachi fue lateral, fue tremendo y tuvo una consecuencia muy grave” recordó.

 

La seguridad en un auto de competición tiene su precio y en el caso del trabajo realizado por José Gallo son 7 millones de pesos, que incluyen materiales y mano de obra. “En mi taller se hace todo el proceso, desde que es un auto de calle hasta que se termina el trabajo, con el auto de competición entregado al piloto. Todo está registrado en fotos, videos y eso se lo entrego al cliente como una forma de tener documentado cómo se fabricó el auto” dijo.

 

El accidente de Facundo Nocetti sorprendió a José Gallo en la sobremesa familiar y al impacto por la gravedad del accidente le siguió el alivio gracias a su aporte para evitar trágicas derivaciones.

 

 

“Es una lástima todo, obviamente, porque se gasta mucha plata y la satisfacción de que este muchacho haya salido del auto por sus propios medios. El domingo a la tarde estábamos en familia, en casa, recién habíamos terminado de almorzar y me empezaron a entrar los mensajes, los videos y me quedé con la sangre helada” reveló.

 

“Dije ‘qué golpazo’. Todavía no había detectado qué auto era y cuando empecé a ver los videos y constaté que era mi auto enseguida empecé a averiguar, hasta que vi el video que a Facundo lo sacan del auto. Después me comunicaron que estaba todo bien, ahí me quedé tranquilo” confesó José.

 

“El mismo domingo por la noche me llamó Saúl, el papá de Facundo. Para nosotros es una satisfacción enorme que el auto haya soportado y que haya salvado la vida de una persona. Es algo enorme para nosotros” celebró.

 


 

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