02-08-2026
El fiscal Lucas Moyano se refirió a esta modalidad delictiva y dio ciertas claves para no caer en los engaños. “Lo primero es entender que todos podemos ser víctimas”, expresó.
El fiscal especializado en ciberdelitos y evidencia digital, Lucas Moyano, analizó el incremento de las estafas virtuales y la necesidad de adoptar medidas preventivas estrictas.
En diálogo con el programa “Contacto”, conducido por Carlos Monges, señaló que los delincuentes utilizan distintas técnicas para manipular las emociones y la urgencia de las víctimas, logrando así el robo de datos o dinero.
"Es más rentable cometer delitos a través de una pantalla que entrando por la ventana de una casa” sostuvo Moyano sobre esta modalidad adoptada por los delincuentes para obtener dinero de una manera “más fácil” y con menores riesgos de exposición.
Entre las recomendaciones destacó la activación de la verificación en dos pasos en Whatsapp y la confirmación constante de la identidad de los contactos antes de realizar transacciones.
Para el fiscal, el primer paso es reconocer la vulnerabilidad y entender que "todos podemos ser víctimas". Sostuvo, en este contexto, que creerse invulnerable, algo común en la generación Z, hace que se bajen las barreras de atención.
Ante un llamado o comunicación por Whatsapp, sostuvo, es necesario frenar no desesperarse: los delincuentes utilizan estímulos que generan emociones (premios o amenazas) y dan plazos breves para actuar. Frente a esto, el consejo es mantener la mente fría, pensar y tomarse dos segundos para verificar.
"Básicamente, sin verificar no demos nada" sintetizó el especialista en ciberdelitos sobre los pedidos de dinero o códigos confidenciales por parte de los estafadores.
En otro tramo de la entrevista, Moyano hizo referencia a las medidas técnicas de seguridad que se deben tomar y mencionó la activación de la verificación de dos pasos para proteger WhatsApp y redes sociales.
“El segundo código de seis dígitos actúa como una garantía”, aseguró, ya que aunque un delincuente obtenga el primer código de acceso, no podrá entrar a la cuenta sin este segundo factor.
También recomendó no compartir códigos de SMS ni acceder a enlaces que lleguen por mensajes o grupos de WhatsApp (como sorteos o promociones), ya que pueden descargar programas maliciosos (malware) o dirigir a páginas falsas que roban datos personales y bancarios.
“Si un conocido pide dinero por WhatsApp alegando una urgencia o una venta de dólares, se debe verificar por otra vía, como una llamada de línea fija o una videollamada, ya que su cuenta podría haber sido suplantada” puntualizó Moyano.
Ante mensajes de entidades públicas o privadas (como bancos, hospitales o empresas de servicios), es necesario utilizar únicamente sus números y canales de comunicación oficiales. Intentos de estafas de estas características ocurrieron en los últimos días en Olavarría con la supuesta venta de la rifa del Festival de Doma y Folclore y con falsos turnos de vacunación del Banco de Leche.
Celulares en las cárceles
Mucho tienen que ver en este escenario las comunicaciones que salen desde adentro de las unidades penales. Probado está que una gran cantidad de estafas se gestan en estos entornos, lo que invita a reflexionar y a pensar posibles soluciones para paliar sus efectos.
“Me ha tocado allanar en distintas unidades carcelarias donde se cometían extorsiones, y en un caso hasta encontré un escrito donde tenían la frase que debían decirle a la víctima” contó el fiscal Moyano sobre la problemática del uso irrestricto de los celulares en las cárceles.
En este contexto consideró Moyano que deben establecerse límites: “Habiendo cesado las situaciones de emergencia (pandemia de Covid) y siendo posible los contactos telefónicos por otras vías que sean menos lesivas para la sociedad, me parece que deben pensarse y adoptarse estos métodos para protegernos”.
Por tal motivo el fiscal Moyano elaboró un informe técnico que sirvió a un concejal de Junín para elaborar un proyecto que busca restringir el acceso a internet en las cárceles.
Como alternativa, propone reemplazar los teléfonos celulares por “Centros de Comunicación” supervisados, con telefonía fija o terminales cerradas que permitan mantener el contacto de los internos con sus familias sin acceso libre a internet. También plantea instalar inhibidores de señal en los perímetros de las unidades penitenciarias para impedir el uso de redes móviles y datos.