21-08-2026
En el día de la futbolista, la historia de una olavarriense que comenzó a jugar a los 14 y pasó por Boca. Hoy disputa el Regional Amateur con Club Ciudad, mientras proyecta el próximo año en Aldosivi.
Milena Martín nunca hubiera imaginado que aquel comienzo a los 14 años en Ferro la llevaría a pasar por Boca, regresar a Olavarría y convertirse en co-capitana del Club Ciudad de Olavarría. Hoy tiene una nueva oportunidad de jugar en Aldosivi con todos los desafíos que conlleva, pero reconoce que todavía queda mucho camino en la historia del fútbol femenino.
Los inicios de la sierrabayense comenzaron cuando después de haber dejado de practicar patín, se tomó un año de descanso del deporte. En ese momento, decidió rendirse a la pasión por la pelota que tenía junto a una compañera del secundario en el Club Ferro Carril Sud.
Rápidamente, su recorrido la llevó a vivir una experiencia que parecía lejana: jugar en el club de sus sueños, Boca Juniors. Después de un entrenamiento en Buenos Aires, le preguntaron si podía quedarse y con apenas 16 años tuvo que adaptarse a una vida completamente distinta. Cambió de colegio, comenzó a vivir sola y tuvo que independizarse. Fue una experiencia difícil, pero también una etapa que, según reconoce, la hizo crecer y madurar.
Con el paso de los años, Club Ciudad de Olavarría se convirtió en mucho más que un equipo para ella. El club le permitió reencontrarse con el fútbol en su ciudad y, a medida que fue creciendo dentro del plantel, asumió un rol de liderazgo como co-capitana. En ese proceso, también fue compartiendo cancha con jugadoras de entre 16 y 28 años que buscan, junto a ella, el crecimiento del fútbol femenino local.
En la actualidad, Milena Martín, con 19 años, atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera: se encuentra en disputa por tercer año consecutivo del Torneo Regional Amateur con Club Ciudad y el objetivo es claro, llegar a la final más allá del resultado. “Tenemos un grupo muy unido y mucho compañerismo, estamos todas con el mismo objetivo”, explica.
Para ella, representar a Ciudad significa ser parte de una historia que todavía se está escribiendo y en la que cada competencia aporta experiencia y abre nuevas posibilidades para las generaciones que vienen.
El segundo tren
Sus proyecciones para el año que viene están marcadas por un nuevo desafío. Aldosivi realizó una prueba en Olavarría y luego convocó a la olavarriense para entrenar en Mar del Plata. Esta posibilidad de continuar comenzó a tomar fuerza durante las vacaciones de invierno, cuando viajó junto a Jazmín Vailatti y Luz Attadía, dos compañeras de Club Ciudad. “La verdad es que le dije a mi mamá: este es mi segundo tren y subir me quiero subir”, afirma Martín.
“Los entrenamientos son diferentes a los de acá, allá son el doble, terminamos fatigadas” relata sobre la experiencia de practicar con el plantel marplatense. Aunque está motivada por lo que se viene porque Aldosivi se encuentra en la Primera División “B”. “La idea es ascender este año, si no lo hacen este año será el año que viene”, comenta la defensora central sobre el nivel del Tiburón: que el cambio de categoría les permitirá que las jugadoras tengan un sueldo.
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La decisión también implica pensar cómo continuar sus estudios de Ingeniería en Agrimensura, una carrera que no se encuentra disponible en Mar del Plata. Uno de los obstáculos es que todavía no se puede vivir del fútbol por los bajos salarios, por eso el club incentiva a las jugadoras a estudiar carreras universitarias y complementar con su futuro profesional.
El fútbol que cambió pero todavía no alcanza
La co-capitana recuerda que cuando comenzó, en las categorías inferiores jugaban siete contra siete en espacios reducidos. Aunque las condiciones fueron cambiando, hoy las categorías femeninas tienen la posibilidad de jugar en una cancha de fútbol 11 y compartir jornadas con el fútbol masculino.
También cambió la relación con el público, cada vez más familias acompañan los partidos y el fútbol femenino ganó presencia en las tribunas. “Ahora de a poco se está haciendo todo más equitativo”, afirma la jugadora. Sin embargo, para la defensora central todavía queda camino por recorrer. “Creció mucho aunque falta un montón, hay mucho por hacer pero poco a poco se va afianzando”, sostiene.
Milena forma parte de esa generación que ya no acepta que el deporte tenga género. Hoy la brecha sigue siendo importante, las jugadoras de la primera División “A” perciben un sueldo básico de $786.000 pesos, que iguala el monto que cobran los jugadores de la Primera “C” que es la categoría más baja dentro del fútbol masculino profesional.
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Los sueños de Milena hoy tienen varios destinos: ganar el Regional Amateur con Club Ciudad de Olavarría, ascender con Aldosivi y algún día ver a la Selección Femenina Argentina campeona del mundo.
“Aún falta darle el reconocimiento que merece el fútbol femenino” destaca la jugadora del Club Ciudad de Olavarría. Aunque reconoce los avances del deporte a comparación de sus comienzos. Todo parte del mismo lugar, desde ese día que decidió ponerse por primera vez los botines y que, hoy sigue siendo el motor de su carrera: la pasión por el fútbol.
(Texto de Victoria Brauton, estudiante de 4to año de la carrera de Periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales -Unicen- en el marco de las Prácticas pre profesionales)