23-08-2026
Primera entrega de un reportaje acerca de lo que fue esta parte de la Argentina y de la provincia de Buenos Aires casi infinitamente antes de los asentamientos humanos.
Las entrañas de Olavarría hablan y esa riqueza natural que la conforman y permitió reconvertir un Partido dedicado a la producción agropecuaria en la mayor potencia minera de la provincia de Buenos Aires es mucho más que generadora de insumos para la industria de la construcción. Sus distintas capas geológicas permiten interpretar qué fuimos antes de ser lo que somos.
Para sumergirse en ello la Dra. M. Julia Arrouy es una voz más que autorizada: la científica azuleña es licenciada en geología, doctora en ciencias naturales, investigadora adjunta del Conicet y profesora adjunta de la cátedra de arqueología, geología y geomorfología del cuaternario en la carrera de arqueología de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN.
“Vamos a empezar de abajo hacia arriba”, propuso Julia. “Lo primero que tenemos que ver es ese granito del complejo de Buenos Aires que hay en diferentes canteras, tanto de Azul, Tandil, como de Olavarría. Ese es el basamento de las sierras de Tandilia, este sistema geológico que se compone de varios eventos geológicos a lo largo de la historia de la Tierra”, explicó.
Sobre las características de este primer evento geológico, reveló que se trata de un basamento cristalino, que está conformado por roca granítica y rocas metamórficas y tiene una antigüedad de 2.400 millones de años.
Al hablar de este tiempo geológico, es preciso aclarar que se trata de otra disposición geográfica de los continentes, no como están ahora distribuidos en el mapa. “Actualmente está muy en discusión dónde estábamos como provincia geológica latitudinalmente en ese tiempo geológico. Según algunos datos paleomagnéticos, estábamos en latitudes cercanas al Ecuador. Pero son hipótesis”, advirtió.
Una historia en común une esta zona con regiones de Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia y tal vez con el cratón de Sudáfrica. “Es una roca ígnea que no estaba en su totalidad en contacto con la atmósfera, que, si no estaba aflorando, estaba muy cerca de la superficie”, sumó.
A esa altura de la historia de la Tierra -vale aclarar- no hay registros aún de vida en ninguna de sus formas. “Una vez que el granito sufre una exposición subaérea de millones de años, se deposita por encima de la Formación Villa Mónica, conformada por rocas sedimentarias siliciclásticas en la base y roca dolomítica en la parte superior, con una edad estimada de 750 millones de años”, reportó Julia.
De ese momento es el primer registro de vida en esta zona, contó la investigadora azuleña. Ese registro son los estromatolitos. Aún hoy se puede ver la impronta de esas cianobacterias, que hacen bioconstrucciones en roca calcárea, en este caso en la dolomita observable en las canteras como el canterón de Villa Mónica en Sierras Bayas, en Villa Cacique o en Cementos Avellaneda.
![]()
Hay estromatolitos de esta edad también en Brasil, Paraguay, pero en la Argentina el primer registro de vida es en el sistema de Tandilia. “Seguimos en la Edad Precámbrica y toda caliza en general se deposita en climas tropicales. Estos estromatolitos también necesitan temperaturas relativamente altas y exposición al sol. Ahí ya tenemos una suposición de que estábamos en regiones más ecuatoriales y siempre hablando de una configuración planetaria completamente diferente a la actual” recalcó.
Posterior a la anterior historia geológica viene otra formación, que como la Formación Villa Mónica también es de origen marino, y se trata de la Formación Cerro Largo. “Es como si estuviéramos hablando de una arena de alguna playa del Caribe, sólo que enteramente conformada por sílice. Las rocas sedimentarias del sistema de Tandilia, en su historia precámbrica y parte inferior del cámbrico, son de origen marino” divulgó Julia.
A todo este conocimiento, imprescindible en múltiples aspectos de la vida cotidiana, Julia y su grupo de trabajo pudieron acceder gracias a la universidad pública y a otro organismo tan destratado en estos tiempos, como es el CONICET.
“Este año se publicó en la formación Cerro Largo el primer registro de ‘matas microbianas’, o sea microbios que no formaban bioconstrucciones pero sí vivían sobre esta arena, cuando el mar volvía a subir esos microorganismos morían y así sucesivamente” aclaró.
La siguiente instancia geológica lleva el nombre del Partido. “La Formación Olavarría conformada por unas arcillas amarillas en la base y rojas al techo. Hay ejemplos como en la cantera de Pezzucchi, y son el ‘piso’ de la caliza Loma Negra, por lo que se pueden encontrar en los yacimientos de Cementos Avellaneda y de Loma Negra”, manifestó.
“Es una roca sedimentaria de textura muy fina, que también es de origen marino. Estamos hablando de millones y millones de años, la fluctuación del mar fue cambiando, a veces invadía continentes, a veces se retraía, porque durante toda esta historia que estamos contando hubo diferentes glaciaciones, la atmósfera no era como la que tenemos ahora, la incidencia de los rayos UV tampoco. No estamos hablando de la Tierra tal como la conocemos hoy” acotó Julia.
Le sigue en las etapas geológicas otra Formación de nombre identificado con el Partido, que los científicos bautizaron como Formación Loma Negra. “Por encima de las arcillas mencionadas se apoyan las calizas negras, marinas, que tienen ese color oscuro azulado por el alto contenido de materia orgánica, ya que fueron construidas por microorganismos y se estima por paleomagnetismo de lo que hoy es Olavarría - Sierras Bayas era una zona ubicada en latitudes ecuatoriales”.
El espesor de la caliza es de 35 a 40 metros. “Para que se deposite a ese espesor, tiene que haber pasado mucho tiempo y no sabemos el espesor real porque nos falta todo lo que posiblemente se haya erosionado durante más de 500 millones de años. El ambiente depositacional tiene que haber sido muy tranquilo, quizás una albúfera o un mar restringido” analizó.
“Esa caliza es la que se explota para el cemento con el que construimos nuestras casas y me parece que es re importante entender que la caliza que se explota en las cementeras de la zona fue generada por microorganismos hace 580 millones de años” enfatizó Julia.
“Todas las anteriores formaciones componen el ‘Grupo Sierras Bayas’, por encima se deposita el ‘Grupo La Providencia’ que se inicia con una roca margosa que se denominó Formación Avellaneda. Por encima está la ‘Formación Alicia’, de un paleoambiente marino más profundo y por encima viene la ‘Formación Cerro Negro’, de ese característico color rojo, que lo usan para hacer azulejos, como en la fábrica Cerro Negro de Olavarría o San Lorenzo de Azul” indicó Julia.
Quizás el dato más relevante de este recorrido aparece en este momento de las profundidades olavarrienses. “Hablamos siempre de rocas precámbricas y acá la diferencia es que en esta ‘Formación Cerro Negro’ está el primer registro en Sudamérica de un organismo más complejo, multicelular, que se denomina mundialmente como ‘Aspidella’.
Este registro en el debate científico mundial no se sabe aún si es de origen vegetal o animal y ahí un poco la historia del precámbrico y cámbrico inferior se corta abruptamente y se apoya sobre el periodo cuaternario, donde se empiezan a encontrar los fósiles de la megafauna: los gliptodontes, megaterios, los dientes de sable, etcétera. Ahí tenemos un tiempo de pausa de casi 400 millones de años” observó.
Son momentos de este viaje en el tiempo hasta la Olavarría que fue y serán abordados el domingo que viene.