26-08-2026
El productor rural Daniel Ayçaguer reveló que “Este año están haciendo desastres. En los sembrados de maíz baja mucho la producción porque rompen todo”.
Hace no tantos años si un olavarriense quería cazar a un jabalí (especie invasora y dañina con el ecosistema) debía inexorablemente hacerse un viaje a la provincia de La Pampa y -con suerte y buena puntería- volver con un animal.
Hoy el avance de las piaras ha llegado a un estado de descontrol en casi todo el país y ni la provincia de Buenos Aires, ni Olavarría son una excepción ante esta problemática.
El productor agropecuario y presidente de la Sociedad Rural de Olavarría Daniel Ayçaguer sostuvo que la situación es todos los días un poco más grave. “El jabalí en nuestra zona se reproduce casi dos veces y media al año, una chancha tiene alrededor de 10 -12 lechones, es terrible como se están multiplicando y en los campos donde tenemos jabalíes se nota como están avanzando” dijo.
Ayçaguer identificó a la zona de Crotto, donde no había registros de esta especie, como un testimonio de su avance. “Vinieron del lado de Tapalqué y ya se ven chanchos a la altura del Mirador, ya ha habido algún accidente en la Ruta 226 con algún jabalí o sea que está avanzando para el lado de la Ciudad” constató.
“Este año los jabalíes están haciendo desastres. En los sembrados de maíz baja mucho la producción porque rompen todo. En un lote sembrado andan 80, 100 chanchos de todos los tamaños” explicó.
Pidió frenar a la plaga de alguna manera, aunque no está convencido de que la caza sea el mejor paliativo. “No es la mejor solución, pero es la única opción que tenemos hoy. Hay gente que aplica trampas, aunque aún no hemos tenido contacto con ellos y si no hacemos nada la plaga avanza exponencialmente” señaló.
Ayçaguer confesó que está padeciendo esta situación en un campo que arrienda desde hace un lustro en la zona de Crotto: “Tengo imágenes de drones con los chanchos dentro del lote, es tremendo el daño que hacen y es tremendo cómo han avanzado de cinco años para acá”.
Mencionó que existe una habilitación de caza por parte de la Provincia con dos exigencias: permiso del dueño del campo y el arma con los papeles en orden, pero pidió una normativa municipal que regularice todo lo atinente a esta problemática.
“Estaría bueno que el Municipio ordene el tema, confeccione un registro de cazadores de jabalíes. Para los que quieren dedicarse a esto, porque también hay un comercio en el medio y las camionetas deben estar habilitadas cosa que la Policía cuando las cruce sepa por qué están ahí. Pedimos algún filtro un poquito más local” expresó.
En este sentido Ayçaguer identificó unos diez cazadores que se dedican a la comercialización de la carne de jabalí y recomendó “meter el tema de la salud pública y exigir a esos 10 que cazan y comercializan que pasen por bromatología, porque hay mucha gente que está consumiendo esta carne y me parece perfecto porque es buena carne”.
Sintetizó el reclamo en la confección de un registro de particulares habilitados para la caza y la comercialización de carne de jabalí en la secretaría pertinente . “Es además por una cuestión de seguridad para la gente que vive en el campo, porque sino es una romería y un fusil no es una escopeta” advirtió.
La expansión del jabalí trajo como consecuencia la visibilización del puma en la región. Siempre estuvo pero con la masificación de unas de sus presas predilectas su presencia es más notoria.
“El puma es habitante natural de este lugar, no el jabalí” recordó.