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30-08-2026

Olavarría en el túnel del tiempo - parte 2

Los doctores Ricardo Bonini, Jonathan Bellinzoni y Gustavo Gómez entregaron sus amplios conocimientos sobre la fauna gigante que habitó estas tierras miles de años atrás.

 


En los tiempos que investigan la presencia de vida en la tierra geólogos, paleontólogos y arqueólogos, hace apenas un instante el sitio geográfico que hoy demarcan los límites del partido de Olavarría, estaba habitado por gigantes.



Por entonces, se arrimaban a las riberas del arroyo Tapalqué armadillos del tamaño de un FIAT 600, felinos con el doble de peso y de tamaño que un tigre de Bengala, osos que hubiesen empequeñecido la envergadura de un Kodiak -ese gigante color café que habita en las costas de Alaska-, perezosos al lado de los que sus parientes actuales del Amazonas parecerían crías de unos pocos días de vida.



La referencia al principal curso de agua que atraviesa como un tajo a la Ciudad no es caprichosa: en sus márgenes afloran los yacimientos paleontológicos más importantes del Partido. Donde desarrollan las investigaciones Ricardo Bonini, Jonathan Bellinzoni y Gustavo Gómez, científicos del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Paleontológicas del Cuaternario Pampeano (INCUAPA), organismo del Conicet dependiente de la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría que funciona en el campus de la sede Olavarría de la Universidad Nacional del Centro.


Una ventana



El doctor Gómez abrió la ventana de la megafauna en lo que hoy es Olavarría. Hace millones años, después de la separación de Gondwana, que estuvo aislada, se fue desarrollando una fauna característica de América del Sur, como Edentados, notoungulados, algunos roedores y carnívoros que entraron después con la unión de América del Norte con el Sur a través del Istmo de Panamá, cuando comenzó el intercambio biótico americano, hace unos 3 millones de años.



“Empezó a haber un intercambio entre la megafauna de América del Norte y América del Sur y se produjo un desarrollo muy grande de lo que son los marsupiales acá, como ocurrió en Australia. Había animales que parecían felinos pero en realidad eran marsupiales. Después, con la unión de los continentes, fueron mermando para quedar las comadrejas o zarigüeyas y entraron los mastodontes -que eran de las familias de los elefantes-, cánidos, félidos, osos” indicó.



Una especie característica de esta zona era el gliptodonte, antecesor de la mulita, aunque sin caparazón articulado, cuyos fósiles suelen encontrarse en los márgenes de los cursos de agua o en los destapes de las grandes canteras.



“El ejemplar más viejo que tenemos en el Arroyo Tapalqué es de 130.000 años, que se engancha con un registro fósil que viene de Cementos Avellaneda y continúa en el valle del arroyo Tapalqué . En las riberas que se van destapando y van cayendo es donde tenemos mayor registro de animales, como de osos en el Salto de Piedras y no eran ositos, sino un animal más grande que el Kodiak” marcó.



Si el león es el rey de las sabanas africanas, el Smilodon populator podría haber reclamado el título de rey de las pampas. “Es un félido que no es pariente ni del león, ni del tigre, sino que son macairodontinos, el famoso tigre diente de sable. Había distintas especies de Smilodon y nosotros en Sudamérica tenemos al felino más grande que existió, que era un ‘gatito’ de 440 kilos más o menos. Para dar una idea, un tigre de Bengala adulto pesa entre 160 y 230 kilogramos” compartió el Dr. Gómez.


En el yacimiento del Salto de Piedras, uno de los más ricos de la región, la megafauna se ubica en dos momentos, dijo el Dr. Bonini: “Tenemos un nivel que tiene una edad aproximada de 150 mil años y otro más moderno que está llegando al pleistoceno tardío, entre unos 40 mil y unos 10 mil años atrás. No todos convivieron, pero el gliptodonte con el oso sí lo hicieron”.



“Nosotros acá conectamos las canteras más tardíamente y el Salto de Piedra que es como la última ventana de ese registro” dijo el Dr. Bellinzoni.



La megafauna “olavarriense” puede identificarse en órdenes, como la de los xenartros o edentados, los pilosa por un lado y los cingulados por el otro. Entre los pilosas están los milodontes, el Lestodon, el Scelidotherium, el Glossotherium, el megaterio, que son los perezosos gigantes que medían hasta 4 metros de alto y unas 4 toneladas, capaz de pararse en dos patas para alcanzar la vegetación y los gliptodontes, parientes de los armadillos, que alcanzaban los 200 kg y poseían una estructura dental y de caparazón muy particular. Otra familia es la vermilingua, ancestros de los actuales osos hormigueros.



“Se les llama edentados porque los molares de estos animales no tenían esmalte dental, sino una dentina más blanda y después una dentina más dura, que les permitía una adaptación al medioambiente y a los recursos” explicó el Dr. Gómez.



En el eje del debate siguen estando las fuentes de alimentación de estas bestias cuyos consumos eran enormes en comparación con los requerimientos actuales de la fauna autóctona e invasora.



“Había como una idea tradicionalista de pensar a la región pampeana como un pastizal homogéneo, sin mucha variación y similar a lo largo y ancho de un área bastante grande. Sin embargo, ahora estamos viendo no solamente nosotros, sino desde la ecología, de distintos datos paleoclimáticos y paleocológicos, que existía una región ecotonal, entre lo que sería la parte más árida y seca de la Patagonia y la húmeda y tropical de Brasil” planteó el Dr. Bellinzoni.



En el mismo sentido, explicó la existencia de bosques en galería, pastizales más húmedos y más secos en la provincia de Buenos Aires, parte de La Pampa, sur de Santa Fe. “El área que ocupaban estos animales era mucho más grande de lo podemos recorrer nosotros. Entonces cuando pensamos en la región tenemos que abrir un poco más el panorama” advirtió.



“Trasladándonos al pasado, había variaciones climáticas; momentos más fríos, más húmedos, más cálidos y era un paisaje complejo. Nosotros lo vemos como un ecotono, como que había vegetación en distintos parches, distintos tipos de vegetación y estos animales -si bien la gran mayoría eran herbívoros-, se acomodaban para comer distintos recursos, no competir entre ellos y eso ha permitido que convivieran durante tanto tiempo” acotó el Dr. Bellinzoni.



El cierre del círculo en este desarrollo histórico habita en las causas de la extinción masiva de la megafauna en el centro de la provincia de Buenos Aires en general y en Olavarría en particular. “Está en debate” coincidieron los tres científicos.

 


“La extinción de la megafauna fue un evento global, pasó en todo el mundo, pero pasó en distintos momentos, en distintas regiones y hay dos grandes vías de evidencias. Una es el que ve el panorama a nivel global y encuentran una relación con que los humanos modernos salieron de África y a medida que iban llegando la megafauna se extinguía” desarrolló el Dr. Bellinzoni.



“Después hay otras líneas de evidencia más específicas, como el ADN antiguo o los isotopos estables, que dan esta información paleocológica, de dieta a través de lo que podemos ver la dinámica de las poblaciones, si estaban en extinción, si estaban disminuyendo o estaban en su apogeo. Esos datos más certeros a nivel regional dicen que la megafauna ya venía declinando desde antes y se extinguieron antes de la llegada de los grupos humanos” sumó el científico olavarriense.



El Dr. Bellinzoni reveló que investigadores de América del Sur sostienen que la caza habría sido la principal causa. “Nosotros, desde nuestros datos y de nuestra línea de investigación, estamos viendo que los humanos tuvieron un rol importante en la extinción, pero que la caza directa no habría sido la principal causante. Primero porque no hay sitios arqueológicos que abundan con evidencia de extinción de la megafauna y eran cerca de 40 géneros. Que alguna especie se haya extinguido por la caza puede ser, pero toda la megafauna no lo vemos posible”. 

 


El momento en que entra a tallar la llegada de los primeros grupos humanos a la región será tema para la tercera y última entrega de este reportaje, el domingo que viene.
 

Cambio de polos


Las márgenes del Salto de Piedras hablan y tienen mucho que decir sobre la evolución del planeta tierra.



“Otra cosa que revela la riqueza del Salto de Piedras es que también se detectó en un nivel una inversión paleomagnetismo, de 40 mil años, que coinciden con otros sitios del mundo cuando el Polo Norte pasó a ser el Polo Sur y el Polo Sur pasó a ser el Polo Norte, lo que implica muchas significancias a nivel ambiental” reveló el Dr. Gómez.



Ese episodio, aportó el Dr. Bonini, coincidió con la extinción de los neandertales en Europa. “El planeta se comporta como un imán, tiene ondas magnéticas que lo rodean que van del Polo Norte al Polo Sur. Cuando se produce una inversión magnética esos arcos desaparecen hasta que se reinvierten y eso significa que pasarían todos los rayos cósmicos del sol” planteó.

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