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13-09-2026

Los primeros grupos humanos que habitaron Olavarría

Parte 3 y última entrega de "El Túnel del Tiempo", que remite a la presencia de los primeros grupos humanos en la Pampa Húmeda en general y en Olavarría en particular.

 

Por lo menos hace 14.000 años los descendientes de aquellas comunidades que habrían migrado desde Asia por el estrecho de Bering, para esparcirse por el continente americano, ya poblaban las planicies y serranías de la Pampa Húmeda.


Eso dicen los restos estudiados por investigadores del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Paleontológicas del Cuaternario Pampeano (INCUAPA-CONICET-UNICEN) recuperados de Arroyo Seco 2, uno los sitios arqueológicos más importantes y antiguos de la Argentina y de Sudamérica, ubicado a 5 kilómetros de la ciudad de Tres Arroyos e investigado por el Dr. Gustavo Politis.


Los sitios arqueológicos son, de alguna manera, archivos que ofrecen no sólo información sobre la conducta humana del pasado, hace 14.000, 12.000 años, sino que también brindan indicios de cómo era un paisaje en ese momento, qué condiciones climáticas prevalecían y demás.


Investigadores del CONICET y docentes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN, los doctores en Ciencias Naturales Gustavo Martínez (director del INCUAPA) y Pablo Messineo abordaron la tercera y última parte de este reportaje, que refiere a los primeros asentamientos humanos en esta zona de la provincia de Buenos Aires.


“En Arroyo Seco 2, investigado por el Dr. Gustavo Politis (INCUAPA-CONICET), aparecieron varias especies de megafauna, también guanaco, venados y ñandúes, asociados con artefactos culturales tallados en piedra, como pueden ser raederas y raspadores utilizados para hacer diferentes actividades cotidianas” reportó el Dr. Messineo.




“Lo importante de ese sitio es que no hay rocas en las inmediaciones, entonces los grupos tenían que moverse a lo que era la sierra de Tandilia, la costa atlántica o la sierra de Ventana para obtener esos recursos y ahí se asentaban posiblemente por alguna particularidad, como un ambiente donde tenían agua, vegetales, animales” acotó.


Los registros en Olavarría son algo tardíos, pero no tanto. “El sitio más antiguo que tenemos es Campo Laborde, en las márgenes del arroyo Tapalqué, que se descubrió a principios del año 2000. El propietario del campo caminaba por la zona cuando vio algunos huesos que afloraban en la barranca y nosotros a partir del 2002 empezamos a hacer investigaciones” contó Messineo.


En este yacimiento arqueológico se descubrieron artefactos tallados en piedra asociados a huesos de un Megaterio, uno de los animales más grandes que habitó la región pampeana, con 4 toneladas de peso y unos 6 metros de envergadura.


“Hay indicios de clara actividad humana en el sitio ya que encontramos en la superficie de costillas marcas de corte hechas con artefactos de piedra, que nos indican que lo estaban procesando y, además, encontramos dos fragmentos de costilla que fueron utilizadas como instrumentos. Una vez fracturadas se le dio forma y la punta de esa costilla fue utilizada en una actividad que aún desconocemos” observó Messineo.


A través de dataciones de carbono 14 en un hueso del Megaterio se pudo establecer además una antigüedad de 12.600 años. “Lo interesante del sitio es que aparecen algunas materias primas como cuarcita, dolomía silicificada y ftanita. La mayoría son rocas que se encuentran en las sierras de Olavarría y en otros sectores de Tandilia y que los grupos humanos utilizaban 12.600 años atrás” sostuvo el investigador del CONICET.


En lo que hoy es el partido de Olavarría estos grupos buscaban las riberas de los arroyos y las lagunas para asentarse porque el agua era su principal necesidad y visitaban con frecuencia las sierras, donde no sólo había rocas para tallar las puntas de lanzas y de flechas o manufacturar otros instrumentos, sino que además -en momentos más tardíos-, buscaban pigmentos minerales para realizar el arte rupestre o pintar sus cuerpos.


También recolectaban arcillas para manufacturar cerámicas 2500 años atrás y recursos vegetales distintos a los de la llanura.


“Se asentaban en las cercanías de los cursos de agua, pero como eran nómades recorrían el paisaje para obtener distintos recursos animales, minerales o vegetales”, amplió el Dr. Messineo.


“Los estudios genéticos han permitido rastrear de dónde podrían haber venido las primeras poblaciones humanas que ocuparon la región pampeana. Casi todos los datos indican que habrían venido desde Asia y que pasaron por el puente de Bering que se formó durante la última glaciación” dijo.


“Las investigaciones más antiguas son aquellas asociadas con los campamentos residenciales y los sitios de caza, pero hasta el momento no se han encontrado restos de inhumaciones tan antiguas. Eran grupos altamente móviles y los datos genéticos post 10.000 años permiten saber que los grupos que habitaron la región pampeana tenían vínculos con el norte de Patagonia, con las Sierras Centrales y con parte de Córdoba. La genética nos dice que había interacciones entre esas poblaciones” constató el Dr. Messineo.


Radiografía de una barranca


Un sitio arqueológico rico en información es Paso Otero 5, en el partido de Necochea, muy cerca de la localidad de La Dulce, a unos 50 kilómetros aguas arriba de la desembocadura del río Quequén Grande.


“Hace años, caminando las barrancas del Quequén con Pablo (el Dr. Messineo), vimos donde se combinaban dos capas geológicas muy diferentes entre las que se encuentra un suelo enterrado antiguo y una alineación de huesos quemados de dimensiones importantes. El hecho de que enterrados tan profundamente hubiera huesos grandes quemados fue un indicio de que era megafauna extinguida y -al estar quemados- de convivencia con los grupos humanos” explicó el Dr. Martínez.


Al excavar durante varias temporadas de campo, junto con la Dra. María Gutiérrez (INCUAPA-CONICET-UNICEN), ambos investigadores hallaron una gran cantidad de restos de megafauna extinta como megaterios, gliptodontes, caballos americanos, milodontes y dos fragmentos de una punta de proyectil que se denomina “cola de pescado”, un instrumento muy diagnóstico de ocupaciones humanas muy tempranas de Sudamérica.


“Eso habla de la coexistencia entre humanos y megafauna”, coincidieron.


“Todos estos materiales aparecen asociados espacialmente en ese suelo enterrado lo que implica cierta sincronicidad entre todos los artefactos de piedra y los huesos que se hallaron. Eso sí se hizo evidente con la datación de un par de huesos de mega mamíferos que dieron edades de aproximadamente 12.500 años asociadas a estas puntas de proyectil ‘cola de pescado’, que es una opción tecnológica que se asocia a las primeras poblaciones que colonizaron la región pampeana, pero que desde hace unos 11.000 años desaparecieron y fueron reemplazadas por otros tipos de puntas de proyectil” mencionó el Dr. Martínez.


Estos datos se transforman en indicadores muy potentes de ocupaciones muy tempranas.
“Paso Otero 5 es el único sitio dentro del área Interserrana bonaerense donde se encuentran restos de megamamíferos asociados a estas puntas ‘colas de pescado’ en contextos enterrados y seguramente datados. Cuando aparece una punta ‘cola de pescado’ nosotros sabemos que estamos parados cronológicamente, entre 13.000 y 11.000 años atrás” marcó el Dr. Martínez.


El primer arte


Un nicho arqueológico generoso son las sierras de Curicó, ubicadas en las inmediaciones de la laguna Blanca Chica, que alberga un yacimiento donde se pueden verificar algunas manifestaciones de arte rupestre.


Los antiguos pobladores de esta región manifestaban sus pinturas, y se pueden contemplar a no más de diez kilómetros de Olavarría.


“Hay una expresión del arte muy particular que se llaman ‘grecas’, que consisten en figuras geométricas bastante complejas, que se inscriben inclusive unas dentro de otras y es muy interesante porque estos motivos son propios de la región patagónica y sobre todo porque se las ha podido rastrear cronológicamente” valoró el Dr. Gustavo Martínez.


Son tiempos mucho más tardíos, los últimos 1000 años antes del presente, comparados con aquellos restos óseos encontrados hace unos 12.000 años en las inmediaciones de la zona de Empalme Querandíes.


“Surgen a partir de los últimos mil años hasta el 500-400 años antes del presente. Son motivos muy diagnósticos, por un lado desde donde provienen, que es la Patagonia, pero también desde el punto de vista de la cronología. Porque son motivos muy, pero muy tardíos” comentó.


“En Curicó lo que se ha detectado hasta ahora es ese tipo de motivos, que son muy interesantes y podrían estar indicando muy tardíamente -entre otras interpretaciones-, movimientos de gente desde Norpatagonia que ha venido para lo que sería el sudeste de la región pampeana, donde también hay algunos artefactos que son patagónicos, como unos perforadores muy particulares” especuló.


El Dr. Messineo sumó al dato más información: “Hay arte rupestre en otros sectores de la Provincia, por ejemplo en Sierra de la Ventana, en varios sectores de Tandilia como Balcarce y Mar del Plata, que no sólo ofrecen grecas o abstractos, sino también motivos vinculados con pisadas de ñandú, por ejemplo los denominados ‘tridígitos’. En las Sierras Bayas no hemos encontrado arte rupestre y pensamos que puede haber algún problema de preservación, de soportes que tienden a desvanecerse en algún momento”.
 

 

 

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